julio 28, 2008

La República Moribunda

Por Eduardo FerreyraJulio 6, 2008

Los argentinos estamos contemplando azorados la agonía de una república y su transformación en un sistema de corrupción e irracionalidad que parecen no tener límites. En un nuevo imperio donde la característica más notable parece ser una hipocresía abyecta y desvergonzada, practicada por casi todos los que participan en política y son adictos a la droga del populismo desenfrenado.Se han usado diversos términos para definir el tipo de gobierno que existe en Argentina, que vie-nen a reemplazar a los antiguos “aristocracia”, “oligarquía,” democracia”, “plutocracia”, con otros como “Caquistocracia” –el gobierno de los peores; “Cleptocracia” –el de los ladrones; “Partidocracia,” –el gobierno de un partido político que desecha el pluralismo de opiniones y opera “en beneficio del Partido y sus dueños temporales”.

La representatividad democrática es nula, por cierto, y ella se reduce a representar de manera cabal filosofías totalitarias, generalmente de origen marxista-fascistas, en un estado de cosas donde el comunismo y el nazismo se unen para dar forma a un cáncer letal para la Democracia: el populismo.La Democracia casi no tiene, por desgracia, las armas necesarias para defenderse de este ataque al que se le viene sometiendo desde hace muchas decenas de años. Siempre se la invoca para justificar situaciones que son notoriamente antidemocráticas, o proyectos de “redistribución de la riqueza” que consiste en verdaderas exacciones ilegales, confiscaciones y saqueos cometidos contra el gran sector productivo del país.

Hay una idea errada sobre qué es la "democracia” que hizo que todo el mundo crea que es fuente de infinita bonanza y solución para todos los problemas sociales y económicos de una nación. Lo sería si se cumpliesen algunas premisas fundamentales, entre las que se cuentan, a modo de ejemplo y sin que se agote el inventario: que el pueblo sea lo suficientemente instruido y educado en cómo realmente funciona el mundo, cómo se conforman las sociedades, qué es lo que la hace “latir”, cuáles son los peligros que la acechan, quiénes son los que distorsionan conceptos e ideas políticas en beneficio propio o de sus corporaciones.

Cuando estas premisas se cumplen, el pueblo está en menor peligro de ser seducido –engañado vilmente- por personajes carismáticos que les prometen el Paraíso de la Tierra de Leche y Miel, y la felicidad eterna. Por supuesto, nos damos cuenta de que es una utopía.En su libro El Colapso de la Democracia (Ed. Atlántida, 1976), Robert Moss define a la democracia como una 'rara avis' que frecuentemente resulta antidemocrática. Cuando la gente habla de 'democracia' a menudo confunde dos conceptos diferentes.

La democracia es un mecanismo para designar y reemplazar gobiernos a través de la decisión de una mayoría: nada más que un mecanismo. El sistema no contempla la posibilidad cierta que esa mayoría esté profundamente errada y sus decisiones tengan un carácter casi suicida como se ha comprobado a lo largo de la historia, donde decisiones democráticas han llevado a desastres universales. Adolfo Hitler llegó al poder en una elección 'democrática' con un abrumador porcentaje de votantes superior al 80%. Ello fue la prueba de que el sistema de las mayorías no contempla la posibilidad de que puedan estar totalmente equivocadas, o que haya sido víctimas de engaños perversos. No contempla tampoco el hecho que los sabios e instruidos son minoría y los ignorantes, los crédulos e ingenuos y los brutos son mayoría. Sin embargo, los sabios y los preparados están obligados, por el fuerza bruta del simple peso aritmético, a aceptar las imposiciones de los ineptos para usar su cerebro racionalmente, todo en nombre de la “democracia.”

El mecanismo de la elección de gobernantes ha sido explotado por notorios dictadores como Hitler, Stroessner, Salvador Allende, Domingo Perón, y Hugo Chávez, (para no aburrir con una lista kilométrica, y no mencionar a todos los politicastros que se han eternizado en el poder en África, China Popular, Corea del Norte, o Cuba). Esos políticos siempre han transformado al proceso eleccionario en subastas donde sobornan a los electores para que estos les confieran el mandato y el camino al poder –que más tarde convertirán en omnímodo. En tiranías abyectas.

Pero lo que la gente piensa que es la 'democracia', o se refiere a alguna institución calificándola de 'democrática', se refiere en realidad a otra cosa totalmente diferente: cree que la democracia es un tipo de organización social donde la libertad individual y la propiedad privada tienen un gran valor y en la cual los gobernantes respetan la voluntad del pueblo. Ello hace que debamos considerar dos cosas diametralmente opuestas: un determinado conjunto de instituciones políticas que luce el título de 'democracia' pero que, en la práctica se confunde con la 'Partidocracia', el gobierno del partido, por el partido y para el partido con prescindencia del interés general de la población.

El otro concepto es el sistema donde se respetan y se garantizan a rajatabla la libertad, la seguridad del individuo y la familia, y la propiedad privada de toda la población.

Los pensadores desde Platón hasta Ortega y Gasset y George Orwell han sospechado que este tan ansiado proceso democrático termina fatal e inevitablemente en la demagogia y la lucha de clases, para ser finalmente reemplazada por a instauración de una dictadura feroz. Esto se debe a que la partidocracia, un vez que reemplaza a la democracia, fomenta la mediocridad en lugar de promover la excelencia. En lugar de promover la formación de nuevos estadistas y dirigentes sensatos que impidan que los países caigan en el abismo del populismo, fomentan a este último y lo convierten en su arma más poderosa para eternizarse en el poder. En un Reich de 1000 años.

Un escéptico y sabio pensador diría que el hombre es el único animal que pretende elegir a sus gobernantes a través del sufragio universal, donde el electorado, como en el famoso cambalache “…y herida por un sable sin remache, ve llorar la Biblia junto a un calefón.” Donde, como lo des-cribe el tango con claridad profética, “…da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos”, o da lo mismo que sea Fleming, Einstein o Pasteur, que Adolfo Hitler, Stalin, Juan Perón, Fidel Castro, o el Ché Guevara. Nada es mejor, todo es igual. Y como decía Paul Verlaine, “Caminamos, ciegos y malditos, bien al borde del precipicio…”

Hay demasiados políticos del montón, inútiles e incapaces de jugarse por una convicción que sería 'impopular'. Siempre están flotando a la deriva de la corriente del momento y de lo que ellos creen que es la opinión pública –que no es otra cosa que lo que la prensa publica y cataloga de 'opinión pública', siguiendo como los políticos el vaivén y las fluctuaciones de opiniones escuchadas de sus amigos en el café, o de los 'opinators' de la televisión. Les guste o no, se hayan dado cuenta de ello o nunca lo hayan imaginado, los argentinos son casi en su totalidad 'demagogos' de alma. Luego de varias generaciones de vivir bajo demagogias, el patrón genético parece haberse alterado y la demagogia impregna el ser nacional.

Por cierto, este tipo de políticos es el que permite el ascenso al escenario del peor elemento de la sociedad, usando las palabras de Robert Moss, que nos retrata con claridad al gobierno del ex presidente Kirchner y al de su muñeco Chirolita actual:
“…ese producto supremo y corruptor por excelencia del sistema democrático: el demagogo. Los argentinos, por cierto, han tenido más experiencia que la que cualquiera hubiese deseado tener en cuanto al significado de la palabra 'demagogo'.““El demagogo llega al poder sobornando al electorado. Promete riquezas fáciles para todos a través de la confiscación de la riqueza privada.”

¿No suena esto muy conocido en estos días de la “redistribución de la riqueza” mediante la confiscación de los productos del agro?),
“Promete terminar con el desempleo mediante la expansión de la burocracia y la máquina impresora de moneda. Nutre su fuerza de la envidia. Desencadena un ponzoñoso odio de clases subrayando las diferencias en riqueza y educación que son inevitables en toda sociedad móvil, es decir, en toda sociedad donde existe lo que suele llamar movilidad social.

Ofrece mitos y no verdades políticas. Busca escapar a la responsabilidad del desastre económico que su programa causa atacando a chivos emisarios. Los chivos emisarios de nuestra época son, naturalmente, los 'especuladores', las multinacionales, la CIA, y los Estados Unidos.”

“El demagogo invita a la gente a preguntar no lo que ellos puedan hacer por el país sino lo que el país puede hacer por ellos. Compra votos prometiendo que el Estado proveerá a todos con un nivel de vida a que cada cual se sienta con derecho, al margen de todo esfuerzo. Si tiene éxito establecerá una tiranía antes de que el mito se derribe y de que el pueblo se de cuenta de adónde realmente se lo está llevando.”

No he podido encontrar definición más precisa de lo que realmente sucede hoy en la Argentina después de cuatro largos y penosos años de la
demagogia in crescendo de Néstor Kirchner, y siete meses del descalabro institucional del gobierno de su Chirolita Kristina, de los cuales más de tres meses el país estuvo prácticamente inmovilizado por el paro agropecuario, y los viajes de la presidente al exterior aprovechados para la renovación de su vestuario, zapatería y aditamentos de Hermes, Louis Vuitton, o Bvlgari. Ha sido un período donde ha reinado la hipocresía bajo todas las formas concebibles, donde el tono falsamente angustiado de los discursos -patéticamente de barricada- pretendía imitar las arengas de la compañera del otro Gran Demagogo que hemos sufrido los argentinos.

Pero la diferencia es abismal; la primera tenía fluidez en sus discursos, y coherencia le sobraba; la K echa sus parrafadas de manera entrecortada, con detenciones entre frases inconclusas, con grandes y nutridos silencios que demuestran una pobre convicción, o que no se ha memorizado bien al guión. "Porque... [silencio] ...las retenciones se inscriben ... [silencio, mientras trata de enderezar los dos micrófonos] ...en el proyecto de este gobierno de... [silencio] ...promover la redistribución de la riqueza ... [silencio, los micrófonos siguen torcidos] ...y les pido,... [silencio] ...argentinos y argentinas... [silencio, los micrófonos, por Dios!] ...me sigan en este proyecto. [clic - zapping a otro canal del cable -toda paciencia tiene su límite].

El espectáculo era grotesco y evidentemente gozado y aplaudido por la claque del choripán y la Coca. No es un misterio que el apagón masivo de televisores hiciera que el ráting de la TV cayera a cero durante la emisión en cadena de las arengas presidenciales.

Pero es mejor seguir con el análisis de esta enfermedad incurable que hoy tiene postrada a la Argentina en su lecho de muerte. Hace 60 años comenzaba como el populismo facho-peronista, y hoy se prolonga en el tiempo como el populismo 'trotsko-castri-peronista', impulsado por uno de los demagogos más nefastos de la historia de nuestra castigada y asolada patria.

“El gran Ortega y Gasset hizo la advertencia que la democracia de masas terminaría produciendo al 'hombre masa', un animal parásito lleno de miedo y de desprecio hacia todo lo que sea excepcional, y así aquellos que 'que no se exigen nada especial' –dicho con las palabras de Ortega, 'triunfarán por mera aritmética sobre los que se existen mucho' y pueden incluso castigarlos por sus esfuerzos.

¿No ha resultado esto absolutamente claro en el deseo de castigar a los productores del agro por sus “excesivas ganancias”, castigarlos por su arduo trabajo de sol a sol, por su esfuerzo para elevar sus condiciones de vida y la de sus descendientes? No se refleja el instinto populista en convertir al campo en el chivo emisario culpable de la inflación, el desabastecimiento, la suba incontrolable de precios que un INDEK sumiso y obsecuente no puede disimular? Echarle la culpa a los especuladores por que la 'chequera presidencial' se está quedando sin fondos para continuar con los subsidios a diestra y siniestra, o la compra de voluntades de gobernadores y otro tipo de políticos tipo Borocotó. El paisaje político argentino es desolador.
“Habrá una correspondiente pérdida de respeto por las habilidades especiales y por cualquier forma de excelencia. Aquel grito de “Somos los dueños ahora” dará como resultado la exaltación de todo lo que es vulgar. […] La tragedia de la mayoría de las sociedades occidentales del mundo moderno es que carecen de concordia, en el amplio sentido moral y espiritual. El fundamento de cualquier ordenamiento político, insiste Ortega, debe ser el consenso –la concordia- acerca de quién debe mandar. […] Cómo ya vimos, la democracia no responde a la pregunta de Ortega. Responde a otra pregunta: “¿quién debe elegir a los gobernantes?”. No dice que quienes sean elegidos deban ser forzosamente los mejores, ni que deban gobernar de acuerdo con la ley y las tradiciones, ni que deben conservar los fundamentos de una sociedad cristiana; ni siquiera dice que una vez elegidos deben dedicarse a garantizar la auténtica representación del pueblo que los ha elegido.”

Termina Robert Moss su prólogo para argentinos diciendo que es evidente que cada país debe buscar su propia solución y su propia salida al problema de la demagogia y la tentación populista. Si la Argentina desea apartarse del ciclo de desgobiernos de demagógicos, intervenciones militares y gobiernos partidocráticos incompetentes, que han obstaculizado, frenado y casi detenido su desarrollo y progreso desde 1945 -y que le han impedido materializar su tremendo potencial de gran nación- deberá hacerlo a través de un modelo de gobierno creado por argentinos para argentinos –pero para TODOS los argentinos, y no para una minúsculo grupo que se haya adueñado de un partido político.Sobre todo, la solución debe comenzar por un arduo trabajo en el terreno de la educación pública, a restaurar la excelencia en la educación como la imaginó Sarmiento y que sirvió en su momento para poner a la Argentina entre las cinco naciones más ricas del mundo.

Cuando los niños y la juventud hayan sido instruidos y educados en los valores tradicionales del sentido del Honor, la Honestidad, en el horror a la Mentira y al robo de los bienes públicos, se podrá comenzar a trabajar en el desmantelamiento de la estructura de pensamiento que hace posible al populismo y a sus hijos bastardos, la demagogia, el sindicalismo, y la corrupción. Se trata de recuperar el sentido del concepto de Honor y Honestidad. Que la gente vuelva sentir vergüenza de robar, estafar, lucrar con prebendas otorgadas por amigos en el gobierno; que condene al ostracismo y al olvido a los amigos y conocidos que han estafado, robado y lucrado a mansalva con la cosa pública.Que el hacerse asquerosamente rico durante una gestión pública merece la condena a cadena perpetua –o al paredón, para no gastar recursos que serían más útiles en otras áreas.

Que la gente vuelva a considerar que evadir impuestos es inmoral; que lo popular debería permanecer recluido en el terreno deportivo, y desconfiar hasta la muerte de los políticos carismáticos y sonrientes. Nos han traicionado tantas veces que no comprendo cómo hay alguien que todavía les cree cuando rezan el Padrenuestro.Pero para saber cómo combatir todas esas lacras es necesario saber distinguirlas y saber dónde hacen su nido y cuáles son los mitos y falsas creencias que le dieron nacimiento y los mantienen con vida. Mañana, o quizá pasado, la seguimos. Veremos a La Lacra No. 1: El Populismo.

mayo 29, 2008

El Chancho Argentino

El Chancho Argentino: una especie que no está en peligro de extinción

En un mundo donde la Lista Roja de especies en peligro de extinción que publica la IUCN crece a ritmo exageradamente acelerado, el chancho argentino no tiene miras de ingresar en ella sino que parece aumentar cada día más. Sin embargo, más que una especie que haya que conservar sería necesario extinguirla lo más rápidamente posible

La especie tiene un aspecto –valga la redundancia- rechoncho, emite sonidos en una voz aflautada con tonos casi feminoides, y se caracteriza por un fuerte instinto gregario y de sumisión, que le hace seguir ciegamente al macho alfa de la piara, sin pensar demasiado hacia donde el Chancho Mayor les conduce. Este instinto semejante al de los lemmings de Noruega, quizás sea como una espada de Damocles en su futura existencia y que podría llevarlos a la extinción.

Se la conoce con el nombre científico de Deliiae picketeriensis. La mayoría de los argentinos la consideran una plaga que debe ser exterminada. Los científicos que la han estudiado creen que un proto ejemplar nació hacia 1946, poco después de la Segunda Guerra Mundial, y era alimentado en un principio por funcionarios del estado designados para aumentar la especie. Son animalitos voraces y su feroz apetito les hace fácil presa de los cazadores que emplean la siguiente técnica, que de manera curiosa tiene una notable similitud con ancestrales prácticas políticas en la Argentina y regiones del subcontinente sudamericano.

Se busca un monte inculto y sin trabajar. Esto es requisito sine qua non. Áreas donde se nota trabajo esta especie no florece. En ese ámbito proliferan los chanchos argentinos. Los cazadores buscan un lugar apropiado, libre de matorrales o interferencias y llevan abundantes bolsones llenos de maíz que tiran abundantemente en el suelo. Cuando los chanchos lo descubren acuden todos los días a comerlo hasta hartarse. Sólo hay que reponer diariamente la ración para mantener la clientela de chanchos acudiendo al “comedero”.

Una vez que los chanchos se han acostumbrado a la presencia constante del maíz y de quienes lo proveen, se construye una cerca en uno de los costados del área y se les aumenta ligeramente la ración. Los chanchos desconfían durante pocos días pero siempre terminan volviendo al comedero. De inmediato se construye una segunda cerca en ángulo recto a la anterior y se mantiene la provisión de comida para aplacar la desconfianza. De tal manera se coloca una tercera y una cuarta cerca, dejando una abertura por donde la piara puede entrar a recibir su ración diaria de bolsones de maíz.

La abertura debe tener el ancho exacto para instalar una tranquera, que una vez instalada debe permanecer abierta por algunos días. Para entonces los chanchos se han acostumbrados al maíz fácil, le han perdido el miedo a los cercos y entran y salen con toda naturalidad. Una mañana se llega al corral y se encuentra que toda la piara está llenándose la panza con todo el maíz gratis y no presta atención a los movimientos extraños de quienes les dan de comer. Ese momento es aprovechado por los cazadores para cerrar la tranquera y dejar a la piara encerrada y sin posibilidad de escape.

Los chanchos reaccionan corriendo en círculos espantados, como locos, pero su escasa inteligencia no les permite ver que ya no tienen remedio y que han sido atrapados sin remedio. La inquietud pasa pronto y retornan a una comida fácil que ya han olvidado de procurarse por ellos mismos y aceptan la esclavitud. Han cambiado su libertad en el monte por un destino de maíz fácil y un frigorífico al final del callejón.

Esta curiosa práctica y costumbre de los chanchos argentinos y sus cazadores tiene un paralelismo sorprendente con las políticas que se han venido practicando en argentina, casi sin variantes, desde 1926 en adelante. Nos preguntamos cuántos argentinos han caído en cuenta de que los políticos demagógicos que han estado de manera permanente en el gobierno se comportan como los cazadores de chanchos argentinos. Les tiran a los pobre y a los incultos –víctimas fáciles de todo político- con el maíz gratis disfrazado de programas de ayuda, máquinas de coser, pelotas de fútbol, bicicletas, bolsones, planes trabajar, jefe y jefa de familia, empleos en la administración pública, sueldos para ñoquis, subsidios para cualquier cosa que mantenga viva la ilusión de ayuda desinteresada, leyes proteccionistas, sobornos electorales, viajes en micros, choripanes y tetrabrik a destajo.



Todo a costa de pequeños recortes que se fueron haciendo (como las cuatro cercas de los cazadores de chanchos), de pequeñas libertades, recortes que cuando se suman resultan cercanos al 100%. Primero fueron el 27%, luego el 35%, más tarde el 44% con proyección al 95%. De acuerdo con el macho alfa de la piara de Deliia picketeriensis, esos recortes deberán ser extendidos a todos los rubros de la economía. Están a punto de cerrar la tranquera. Están listos y preparados para el Asalto Final sobre la Riqueza Argentina.

¿Cómo es posible que la gente crea estar viviendo en un paraíso, mientras los cazadores lo están tratando de convertir en un infierno con un callejón que conduce al matadero y al frigorífico? ¿Cómo puede la gente creer que se logre construir una Conciencia Cívica, una Moral Ciudadana, una Nación Próspera, con legiones de políticos que forman ejércitos de Borocotós?


Ni siquiera Dios nos protegerá si permitimos que nos cierren la tranquera...

marzo 27, 2008

Esa Vieja Soberbia K

La Soberbia es ciega y sorda –aunque por desgracia no es muda también- como pudo comprobarse durante el lamentado discurso de la Presidente Cristina Kirchner. A nadie debería extrañarle el tono y el contenido del discurso que pretendió mostrar a la gente del campo como a los “malos de la película”, y al bonachón y paternalista gobierno como el responsable de una supuesta prosperidad argentina.

La presidente sabe que su causa está perdida. Su nerviosismo y falta de seguridad fue evidente en el repetido ademán de ajustar la posición de los dos micrófonos. Quizás le falló la medicación de su trastorno bipolar. Estoy seguro de que hubiese deseado estar en cualquier otra parte y no tener que dar cuenta al pueblo del error cometido. Un discurso pleno de falacias, suposiciones, dando como hechos imaginaciones de sus asesores, lanzando datos y estadísticas que tienen la misma fuente que las cuentas y estadísticas del INDEK. ¿Credibilidad? Nula. Un discurso agresivo, un insulto a la inteligencia del pueblo argentino. Una repetición del mismo estilo que ha sido la norma desde 2003.

Un absurdo argumento usado primero por la presidente y luego repetido por su ministro de cartón pintado –el mismo adolescente del peinado “afro”- que gracias a las retenciones los productos del campo tienen “precio accesible a la población, porque sino, a la carne la verían sólo en la televisión,” se ve desmentido por los hechos de la vida real: si las retenciones no existiesen, los costos de las retenciones no serían transferidos a los consumidores y la carne costaría un 30% menos; el gasoil no necesitaría ser subsidiado porque el campo ganaría lo suficiente para pagarlo sin necesidad de subsidios.

Pero se pierde de vista el hecho que la retención a las exportaciones (un absurdo en un mundo donde las exportaciones se subsidian!) se practica sobre el bruto de la exportación. El gobierno, sin haber invertido un centavo en la siembra y la cosecha, sin haber corrido riesgo alguno, quiere cobrar ahora el 44,1% del valor exportado de la soja. Con el 55,9% restante el productor deberá afrontar los costos de la actividad. Sueldos y jornales, combustibles, amortización de la maquinaria, inversión en reemplazo de equipos y adquisición de tecnología nueva, compra de semilla, insumos, inoculantes, fungicidas, pesticidas, fertilizantes, mantenimiento y mejoras de alambrados, pagos del arrendamiento, energía eléctrica –y luego los impuestos municipales, provinciales, ganancias, IVA, ingresos brutos, impuesto al cheque, y devolución de los préstamos del banco con los usurarios intereses de norma. Y con lo que le queda deberá pagar el supermercado, el colegio de los hijos, y la cuota del auto.

Considerando el capital que se tiene invertido en campo o arrendamiento, equipos y maquinarias, y costos financieros, si el productor obtiene un rédito anual del 5% puede darse por satisfecho. Mejor negocio es el tráfico de drogas o las valijas del petulante matón de Chávez – o los retornos por licitaciones en la obra pública.

También se ha perdido de vista que las retenciones son INCONSTITUCIONALES, pero no hubo ningún diputado o senador que haya reclamado por ello. En nuestra constitución está claramente establecido que el poder ejecutivo tiene la facultad de proponer un tributo, pero que es facultad y privilegio exclusivo del Congreso de la Nación aprobar y promulgar las leyes impositivas. En Argentina se viene soslayando esta exigencia constitucional desde hace décadas mediante circulares del Banco Central, o del Ministerio de Economía, o Decretos de Necesidad y Urgencia del Poder Ejecutivo. El carácter republicano de la constitución es burlado de manera constante y sistemática.

También estableció la Constitución que deja de existir para siempre la figura de la “confiscación” de bienes de la población por parte del gobierno –y que el impuesto máximo aplicable sólo puede ser del 33%. De acuerdo con ello, el 50% del impuesto sobre los automóviles, el exorbitante impuesto sobre los cigarrillos, las retenciones a la producción agropecuaria, granos y carnes son INCONSTITUCIONALES. ¿Alguien que conozca la manera de hacer una presentación judicial presentará un recurso de anticonstitucionalidad contra todas estas exacciones ilegales que tienen el carácter de CONFISCACIÓN, expresamente prohibido por la constitución Nacional?

En verdad, confiscacion es apenas un eufemismo. La palabra correcta es ROBO DESCARADO.

Luego ha sido notable ver la hipocresía y el cinismo de diversos funcionarios, ministros, y jefes de gabinete en declaraciones sobre que harán caer el peso de la justicia sobre quienes realicen cortes de ruta –pero olvidan, o quieren que olvidemos, que fueron ellos quienes impusieron el piqueterismo y el corte de ruta en la cultura ciudadana argentina. Que han permitido, por ejemplo, y además alentado, el corte de ruta por más de dos años continuos, de las rutas y puentes que comunican con Uruguay. Esto significa que el corte de ruta es legal cuando lo impulsa la política oficial y sirve para sus planes de acumulación de poder demagógico –pero es ilegal cuando lo practica el 90% de la población argentina en defensa de la dignidad de los productores del campo.

Pero, ¿para qué han servido las retenciones hasta hoy? No han sido coparticipadas por las provincias de donde han sido confiscadas. No han vuelto al interior del país para ayudar a aliviar la pobreza y las infrahumanas condiciones de vida de los aborígenes de Salta, Chaco y Formosa; o el prolongado subdesarrollo de Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Jujuy y Misiones. Tampoco se ha devuelto al pueblo en mejorar las condiciones de hospitales en regiones alejadas de la Capital Federal, o en darles mejores sueldos a maestros, médicos, profesores universitarios e investigadores científicos.

Las retenciones pasaron a formar parte del barril sin fondo manejado de manera arbitraria –sin control del Congreso- por el Ministro de Gabinete, y usado sin tapujos para comprar voluntades y adhesiones a un plan de consolidación del Poder Total y Absoluto –que hoy se está ya demostrando émulo del Tercer Reich, enviando a sus camisas pardas, los SA, o Sturm Abteilung de Ernest Rohm, alias Luis D’Elía, a golpear manifestantes a la Plaza de Mayo, con la excusa de “defender a la presidenta del golpe de estado” impulsado obviamente por pacíficos ciudadanos con cacerolas, mujeres, niños y ancianos.

La Vieja Soberbia K, la misma que estuvo confrontando salvajemente con todos quienes no pensaban de la misma forma que Gran Padrino de la Cosa Nostra Santacruceña y sus seguidores. Porque es sorda, no permite la Soberbia K escuchar las críticas o los reclamos justificados del pueblo. Porque es ciega, no permite ver que las cosas no son como dicen que fueron; que la recuperación económica del país la produjo el trabajo arduo de los argentinos en el campo y en las fábricas. Pero el gran volumen del mérito lo tuvo la actividad agropecuaria que aportó miles y miles de millones de dólares a las arcas del Estado. Que esta recuperación fue causada por una favorable circunstancia mundial donde hasta Haití creció a un ritmo del 6% anual. La recuperación se produjo A PESAR del gobierno y de su eterna máquina de impedir y confiscar.

Hoy el gobierno se ha dado cuenta que ha quemado sus naves con las que pretendía seguir su viaje a la popularidad y aprobación de los ciudadanos de Argentina. Por supuesto, el fusible que deberá saltar para salvar la situación será el imberbe ministro del peinado afro y el look hippie. Tiene que quedarnos claro que no ah sido suya la infausta idea de elevar las retenciones hasta un nivel irracional. La orden siempre viene de muy arriba, más allá de la misma presidente de la Nación. Viene, como todo lo desastroso que ha venido ocurriendo desde 2003, desde las circunvoluciones cerebrales de quien se niega a devolver los 650 millones de dólares de Santa Cruz, de quien sigue manejando los piolines de las marionetas desde bambalinas, de quien pone piedras en el camino en las investigaciones del caso Skanska, de la valija de Antonini Wilson, del enriquecimiento ilícito de tantos funcionarios de su mandato, de sus conexiones con las FARC-Chávez, con Irán e Hizbollah a través de su Piquetero en Jefe Luis D’Elía.

La gente, el pueblo de Argentina, espera un gesto de grandeza del gobierno para terminar con el problema más grande que haya tenido con sus mandantes algún gobierno del Río de la Plata. Pero, ¿pueden tener gestos de grandeza quienes siempre se han considerado los dueños de la Verdad, los Dueños del País?

No creo que podamos esperar nada. Creo que la gente del campo debe llevar su tractorazo hasta la Casa “Robada” –pero no detenerse en las puertas sino entrar a ella, llegar hasta el despacho presidencial y hacerle ver a la presidente la conveniencia de que renuncie voluntariamente a su pretensión de imponerle al pueblo el malhadado impuestazo a las exportaciones.

En La Paz, Bolivia, el Palacio Presidencial se llama “El Quemado”, gracias a que la paciencia de nuestros hermanos del Altiplano parecía tener un límite con sus gobernantes, y la costumbre que tenían de convencer a sus presidentes sobre la necesidad de que cesaran en sus funciones consistía en prenderle fuego al edificio y luego colgar al presidente del farol más alto de la Plaza –cabeza abajo. Esperemos que esas viejas costumbres del altiplano no sean importadas en nuestras latitudes. Pero uno nunca sabe. Cuando la paciencia se acaba, la gente mansa y tranquila se vuelve propensa a los Fuenteovejunas. Por suerte, como ya hemos visto un par de veces, siempre habrá helicópteros en el techo que acudan al rescate.

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Esta es la copia del papel que entregaron en Villa Maria los chacareros que están en la ruta.
Reenvíenlo que hay muchísima gente que no sabe nada de todo esto.

Mentira 1: "Gracias a las retenciones el campo tiene el gas-oil barato" (Ministro Lousteau)
Realidad: El gas oil para el transporte en colectivos vale $1, en los surtidores de las estaciones de servicio (precio al público) $1.70 a $2 y para el campo (mayorista) vale $2.20 a $2.30. Y en los momentos de mayor consumo, siembra - cosecha, muchas veces no se consigue.

Mentira 2: "Gracias a las retenciones el campo tiene un tipo de cambio competitivo" (Ministro Lousteau)
Realidad: El campo vende con un dólar entre $1.75 y $2.05 (tipo de cambio menos retenciones) según los productos; y compra los insumos con un dólar de $3.15. ¿Quién puede competir así?

Mentira 3: "En el 2008 el productor recibirá el precio lleno del trigo" (Secretario de Agricultura de Urquiza)
Realidad: En el mercado externo el trigo vale $1150 por tn., por las retenciones el Gobierno se lleva $332 por tn., exportadores y/o molineros (amigos del Gobierno)se quedan con $248 por tn., y el productor cobra puesto en el puerto $580 por tn., solo el 50% del precio lleno.

Mentira 4: "El objetivo de las retenciones es que los consumidores tengan alimentos baratos".
Realidad: El trigo en el 2002 (año en el que se reimplantaron las retenciones) valía $380 por tn., ahora vale $580 por tn., es decir que aumento el 52%. El precio del pan ese mismo año era $2 por kg., hoy cuesta $4 el kg., el aumento es del 100%. El principal objetivo de las retenciones es recaudatorio.

Mentira 5: "Al campo le va tan bien, que desde que asumió este Gobierno, el precio de la tierra aumentó seis veces". (Ministro Alberto Fernández y Randazzo).
Realidad: El precio de los campos aumentó pero no lo compran los verdaderos productores con sus ganancias, sino empresarios, industriales y sindicalistas allegados al Gobierno con fortunas de dudosa procedencia. (Moyano, Eurnekian, Werthein, etc.)

Mentira 6: "La carne no está afectada por las retenciones" (Ministro Alberto Fernández)
Realidad: Las retenciones a las exportaciones de carne, desde 2002 al 2006, pasaron del 5 al 15 %. Además, el mercado de la carne está fuertemente intervenido con precios máximos, manipulación de los Registros de Exportación, aprietes a consignatarios y frigoríficos para firmar acuerdos, etc.

Mentira 7: "El campo se queja y tiene superganancias". (Ministro Alberto Fernández, Lousteau).
Realidad: En la zona de Coronel Dorrego, triguera por excelencia, con los valores actuales, los rendimientos necesarios para sólo cubrir los costos es de 2900 kg por hectárea. El rendimiento promedio es 2400 kg por hectárea. ¿Se gana algo? ¿Hay ganancias extraordinarias?... Y si las hubiera, ¡¿Es un delito que un empresario que arriesga capital, invierte y genera trabajo tenga ganancias?!

Mentira 8: "El campo vende a precios internacionales y compra insumos a valores que se han mantenido en pesos" (Ministro Alberto Fernández).
Realidad: Las retenciones le ponen un precio tope al precio que recibe el productor, actúan como un precio máximo, por lo que los chacareros no se benefician con los aumentos de los precios internacionales. Por otro lado, en el último año, los insumos aumentaron en promedio el 70% en dólares.

Mentira 9: "Este Gobierno no tiene una política anti campo" (Ministro Alberto Fernández y Secretario de Agricultura de Urquiza)
Realidad: ¿¡Todo esto le parece poco?!

Queremos que conozca los verdaderos motivos de nuestros reclamos y mostrarles que las declaraciones del Gobierno son totalmente falsas.
Disculpe las molestias que ocasionamos en su viaje.

enero 04, 2008

Ponga un bobo en su terrorismo

Oliver Stone y las FARC

Estos multimillonarios guiris hay que ver lo que inventan para esparcirse y, de paso, ordenarnos a los que vivimos por debajo del paralelo cuarenta y pico que no podemos querer la democracia, porque entonces qué sería de sus vacaciones.

Si hay algo peor que un guiri que no se entera de nada en cuanto debe cambiar sus zapatos de pisar moqueta por unas botas Panama Jack es un guiri que encima pretende hacer como que se quiere enterar en cuanto viaja a países con mosquitera. Junto a la figura casi siempre respetable del hispanista (a la que quizás debiéramos llamar más bien exotiquista) procedente de los países anglosajones que viene a estudiar sobre el terreno otra cultura, está la exportación mucho menos respetable de esos señores que consideran que el resto del mundo no merece contaminarse con las instituciones legales y económicas de sus desarrollados y democráticos países que les permiten hacerse multimillonarios, porque entonces se les acabaría el decorado para sus turisteos de aventuras. El director de cine Oliver Stone, hijo de madre francesa pero el típico cebollino izquierdista de universidad norteamericana en su opinar y actuar, es desde luego de los segundos.

Es el clásico bo-bo norteamericano (bohemio y burgués), sólo que lo burgués lo guarda para cuando vuelve a su país y lo bohemio para todo lo que queda fuera. Siendo un guionista apreciable cuando opina de lo que le pilla más cerca, resulta sin embargo un director de cine con incapacidad manifiesta para hacer una película redonda (ninguna de ellas lo es) y con un trasfondo ideológico que (como ahora es a nosotros a los que nos pilla lejos) nos parece discutible, aunque no risible.

Pero cuando Oliver Stone se convierte en un guiri que deja al descubierto todas sus carencias culturales e intelectuales es al irse a Cuba a dejarse un bigotillo como el del anuncio de ambiente "hispano" de George Clooney y meterse en el coche apretrujado con Fidel Castro para hacerle a éste lo que las señoritas esquineras a los ocupantes del asiento trasero de las limusinas que las recogen.

Le ha cogido al parecer gusto a cantar las excelencias de todos los terroristas south of the border, como Hemingway se especializó en escribir de unos toros de los que jamás supo una palabra (como decía el inolvidable Fernán Gómez), y ahora se va a filmar la entrega de unos rehenes por parte de los narcobolivarianos de las FARC, desde el lado de los narcobolivarianos, claro, que qué buenos son que se han llevado a los rehenes de excursión.

En Comandante, la oda dedicada a Fidel por parte del director de Wall Street, uno tenía la vívida impresión de que Castro se sentía incómodo por el jabón de alhelí que le daba Stone, y se ponía un poco en aprietos él mismo, para que no se dijese. ¿A qué va a filmar Stone lo de los rehenes de las FARC? ¿A ayudar o a aconsejar que los vuelvan a secuestrar si ve a los terroristas colombianos demasiado tiernos y comprados por el Sistema? Estos multimillonarios guiris hay que ver lo que inventan para esparcirse y, de paso, ordenarnos a los que vivimos por debajo del paralelo cuarenta y pico que no podemos querer la democracia, porque entonces qué sería de sus vacaciones.


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