mayo 29, 2008

El Chancho Argentino

El Chancho Argentino: una especie que no está en peligro de extinción

En un mundo donde la Lista Roja de especies en peligro de extinción que publica la IUCN crece a ritmo exageradamente acelerado, el chancho argentino no tiene miras de ingresar en ella sino que parece aumentar cada día más. Sin embargo, más que una especie que haya que conservar sería necesario extinguirla lo más rápidamente posible

La especie tiene un aspecto –valga la redundancia- rechoncho, emite sonidos en una voz aflautada con tonos casi feminoides, y se caracteriza por un fuerte instinto gregario y de sumisión, que le hace seguir ciegamente al macho alfa de la piara, sin pensar demasiado hacia donde el Chancho Mayor les conduce. Este instinto semejante al de los lemmings de Noruega, quizás sea como una espada de Damocles en su futura existencia y que podría llevarlos a la extinción.

Se la conoce con el nombre científico de Deliiae picketeriensis. La mayoría de los argentinos la consideran una plaga que debe ser exterminada. Los científicos que la han estudiado creen que un proto ejemplar nació hacia 1946, poco después de la Segunda Guerra Mundial, y era alimentado en un principio por funcionarios del estado designados para aumentar la especie. Son animalitos voraces y su feroz apetito les hace fácil presa de los cazadores que emplean la siguiente técnica, que de manera curiosa tiene una notable similitud con ancestrales prácticas políticas en la Argentina y regiones del subcontinente sudamericano.

Se busca un monte inculto y sin trabajar. Esto es requisito sine qua non. Áreas donde se nota trabajo esta especie no florece. En ese ámbito proliferan los chanchos argentinos. Los cazadores buscan un lugar apropiado, libre de matorrales o interferencias y llevan abundantes bolsones llenos de maíz que tiran abundantemente en el suelo. Cuando los chanchos lo descubren acuden todos los días a comerlo hasta hartarse. Sólo hay que reponer diariamente la ración para mantener la clientela de chanchos acudiendo al “comedero”.

Una vez que los chanchos se han acostumbrado a la presencia constante del maíz y de quienes lo proveen, se construye una cerca en uno de los costados del área y se les aumenta ligeramente la ración. Los chanchos desconfían durante pocos días pero siempre terminan volviendo al comedero. De inmediato se construye una segunda cerca en ángulo recto a la anterior y se mantiene la provisión de comida para aplacar la desconfianza. De tal manera se coloca una tercera y una cuarta cerca, dejando una abertura por donde la piara puede entrar a recibir su ración diaria de bolsones de maíz.

La abertura debe tener el ancho exacto para instalar una tranquera, que una vez instalada debe permanecer abierta por algunos días. Para entonces los chanchos se han acostumbrados al maíz fácil, le han perdido el miedo a los cercos y entran y salen con toda naturalidad. Una mañana se llega al corral y se encuentra que toda la piara está llenándose la panza con todo el maíz gratis y no presta atención a los movimientos extraños de quienes les dan de comer. Ese momento es aprovechado por los cazadores para cerrar la tranquera y dejar a la piara encerrada y sin posibilidad de escape.

Los chanchos reaccionan corriendo en círculos espantados, como locos, pero su escasa inteligencia no les permite ver que ya no tienen remedio y que han sido atrapados sin remedio. La inquietud pasa pronto y retornan a una comida fácil que ya han olvidado de procurarse por ellos mismos y aceptan la esclavitud. Han cambiado su libertad en el monte por un destino de maíz fácil y un frigorífico al final del callejón.

Esta curiosa práctica y costumbre de los chanchos argentinos y sus cazadores tiene un paralelismo sorprendente con las políticas que se han venido practicando en argentina, casi sin variantes, desde 1926 en adelante. Nos preguntamos cuántos argentinos han caído en cuenta de que los políticos demagógicos que han estado de manera permanente en el gobierno se comportan como los cazadores de chanchos argentinos. Les tiran a los pobre y a los incultos –víctimas fáciles de todo político- con el maíz gratis disfrazado de programas de ayuda, máquinas de coser, pelotas de fútbol, bicicletas, bolsones, planes trabajar, jefe y jefa de familia, empleos en la administración pública, sueldos para ñoquis, subsidios para cualquier cosa que mantenga viva la ilusión de ayuda desinteresada, leyes proteccionistas, sobornos electorales, viajes en micros, choripanes y tetrabrik a destajo.



Todo a costa de pequeños recortes que se fueron haciendo (como las cuatro cercas de los cazadores de chanchos), de pequeñas libertades, recortes que cuando se suman resultan cercanos al 100%. Primero fueron el 27%, luego el 35%, más tarde el 44% con proyección al 95%. De acuerdo con el macho alfa de la piara de Deliia picketeriensis, esos recortes deberán ser extendidos a todos los rubros de la economía. Están a punto de cerrar la tranquera. Están listos y preparados para el Asalto Final sobre la Riqueza Argentina.

¿Cómo es posible que la gente crea estar viviendo en un paraíso, mientras los cazadores lo están tratando de convertir en un infierno con un callejón que conduce al matadero y al frigorífico? ¿Cómo puede la gente creer que se logre construir una Conciencia Cívica, una Moral Ciudadana, una Nación Próspera, con legiones de políticos que forman ejércitos de Borocotós?


Ni siquiera Dios nos protegerá si permitimos que nos cierren la tranquera...

marzo 27, 2008

Esa Vieja Soberbia K

La Soberbia es ciega y sorda –aunque por desgracia no es muda también- como pudo comprobarse durante el lamentado discurso de la Presidente Cristina Kirchner. A nadie debería extrañarle el tono y el contenido del discurso que pretendió mostrar a la gente del campo como a los “malos de la película”, y al bonachón y paternalista gobierno como el responsable de una supuesta prosperidad argentina.

La presidente sabe que su causa está perdida. Su nerviosismo y falta de seguridad fue evidente en el repetido ademán de ajustar la posición de los dos micrófonos. Quizás le falló la medicación de su trastorno bipolar. Estoy seguro de que hubiese deseado estar en cualquier otra parte y no tener que dar cuenta al pueblo del error cometido. Un discurso pleno de falacias, suposiciones, dando como hechos imaginaciones de sus asesores, lanzando datos y estadísticas que tienen la misma fuente que las cuentas y estadísticas del INDEK. ¿Credibilidad? Nula. Un discurso agresivo, un insulto a la inteligencia del pueblo argentino. Una repetición del mismo estilo que ha sido la norma desde 2003.

Un absurdo argumento usado primero por la presidente y luego repetido por su ministro de cartón pintado –el mismo adolescente del peinado “afro”- que gracias a las retenciones los productos del campo tienen “precio accesible a la población, porque sino, a la carne la verían sólo en la televisión,” se ve desmentido por los hechos de la vida real: si las retenciones no existiesen, los costos de las retenciones no serían transferidos a los consumidores y la carne costaría un 30% menos; el gasoil no necesitaría ser subsidiado porque el campo ganaría lo suficiente para pagarlo sin necesidad de subsidios.

Pero se pierde de vista el hecho que la retención a las exportaciones (un absurdo en un mundo donde las exportaciones se subsidian!) se practica sobre el bruto de la exportación. El gobierno, sin haber invertido un centavo en la siembra y la cosecha, sin haber corrido riesgo alguno, quiere cobrar ahora el 44,1% del valor exportado de la soja. Con el 55,9% restante el productor deberá afrontar los costos de la actividad. Sueldos y jornales, combustibles, amortización de la maquinaria, inversión en reemplazo de equipos y adquisición de tecnología nueva, compra de semilla, insumos, inoculantes, fungicidas, pesticidas, fertilizantes, mantenimiento y mejoras de alambrados, pagos del arrendamiento, energía eléctrica –y luego los impuestos municipales, provinciales, ganancias, IVA, ingresos brutos, impuesto al cheque, y devolución de los préstamos del banco con los usurarios intereses de norma. Y con lo que le queda deberá pagar el supermercado, el colegio de los hijos, y la cuota del auto.

Considerando el capital que se tiene invertido en campo o arrendamiento, equipos y maquinarias, y costos financieros, si el productor obtiene un rédito anual del 5% puede darse por satisfecho. Mejor negocio es el tráfico de drogas o las valijas del petulante matón de Chávez – o los retornos por licitaciones en la obra pública.

También se ha perdido de vista que las retenciones son INCONSTITUCIONALES, pero no hubo ningún diputado o senador que haya reclamado por ello. En nuestra constitución está claramente establecido que el poder ejecutivo tiene la facultad de proponer un tributo, pero que es facultad y privilegio exclusivo del Congreso de la Nación aprobar y promulgar las leyes impositivas. En Argentina se viene soslayando esta exigencia constitucional desde hace décadas mediante circulares del Banco Central, o del Ministerio de Economía, o Decretos de Necesidad y Urgencia del Poder Ejecutivo. El carácter republicano de la constitución es burlado de manera constante y sistemática.

También estableció la Constitución que deja de existir para siempre la figura de la “confiscación” de bienes de la población por parte del gobierno –y que el impuesto máximo aplicable sólo puede ser del 33%. De acuerdo con ello, el 50% del impuesto sobre los automóviles, el exorbitante impuesto sobre los cigarrillos, las retenciones a la producción agropecuaria, granos y carnes son INCONSTITUCIONALES. ¿Alguien que conozca la manera de hacer una presentación judicial presentará un recurso de anticonstitucionalidad contra todas estas exacciones ilegales que tienen el carácter de CONFISCACIÓN, expresamente prohibido por la constitución Nacional?

En verdad, confiscacion es apenas un eufemismo. La palabra correcta es ROBO DESCARADO.

Luego ha sido notable ver la hipocresía y el cinismo de diversos funcionarios, ministros, y jefes de gabinete en declaraciones sobre que harán caer el peso de la justicia sobre quienes realicen cortes de ruta –pero olvidan, o quieren que olvidemos, que fueron ellos quienes impusieron el piqueterismo y el corte de ruta en la cultura ciudadana argentina. Que han permitido, por ejemplo, y además alentado, el corte de ruta por más de dos años continuos, de las rutas y puentes que comunican con Uruguay. Esto significa que el corte de ruta es legal cuando lo impulsa la política oficial y sirve para sus planes de acumulación de poder demagógico –pero es ilegal cuando lo practica el 90% de la población argentina en defensa de la dignidad de los productores del campo.

Pero, ¿para qué han servido las retenciones hasta hoy? No han sido coparticipadas por las provincias de donde han sido confiscadas. No han vuelto al interior del país para ayudar a aliviar la pobreza y las infrahumanas condiciones de vida de los aborígenes de Salta, Chaco y Formosa; o el prolongado subdesarrollo de Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Jujuy y Misiones. Tampoco se ha devuelto al pueblo en mejorar las condiciones de hospitales en regiones alejadas de la Capital Federal, o en darles mejores sueldos a maestros, médicos, profesores universitarios e investigadores científicos.

Las retenciones pasaron a formar parte del barril sin fondo manejado de manera arbitraria –sin control del Congreso- por el Ministro de Gabinete, y usado sin tapujos para comprar voluntades y adhesiones a un plan de consolidación del Poder Total y Absoluto –que hoy se está ya demostrando émulo del Tercer Reich, enviando a sus camisas pardas, los SA, o Sturm Abteilung de Ernest Rohm, alias Luis D’Elía, a golpear manifestantes a la Plaza de Mayo, con la excusa de “defender a la presidenta del golpe de estado” impulsado obviamente por pacíficos ciudadanos con cacerolas, mujeres, niños y ancianos.

La Vieja Soberbia K, la misma que estuvo confrontando salvajemente con todos quienes no pensaban de la misma forma que Gran Padrino de la Cosa Nostra Santacruceña y sus seguidores. Porque es sorda, no permite la Soberbia K escuchar las críticas o los reclamos justificados del pueblo. Porque es ciega, no permite ver que las cosas no son como dicen que fueron; que la recuperación económica del país la produjo el trabajo arduo de los argentinos en el campo y en las fábricas. Pero el gran volumen del mérito lo tuvo la actividad agropecuaria que aportó miles y miles de millones de dólares a las arcas del Estado. Que esta recuperación fue causada por una favorable circunstancia mundial donde hasta Haití creció a un ritmo del 6% anual. La recuperación se produjo A PESAR del gobierno y de su eterna máquina de impedir y confiscar.

Hoy el gobierno se ha dado cuenta que ha quemado sus naves con las que pretendía seguir su viaje a la popularidad y aprobación de los ciudadanos de Argentina. Por supuesto, el fusible que deberá saltar para salvar la situación será el imberbe ministro del peinado afro y el look hippie. Tiene que quedarnos claro que no ah sido suya la infausta idea de elevar las retenciones hasta un nivel irracional. La orden siempre viene de muy arriba, más allá de la misma presidente de la Nación. Viene, como todo lo desastroso que ha venido ocurriendo desde 2003, desde las circunvoluciones cerebrales de quien se niega a devolver los 650 millones de dólares de Santa Cruz, de quien sigue manejando los piolines de las marionetas desde bambalinas, de quien pone piedras en el camino en las investigaciones del caso Skanska, de la valija de Antonini Wilson, del enriquecimiento ilícito de tantos funcionarios de su mandato, de sus conexiones con las FARC-Chávez, con Irán e Hizbollah a través de su Piquetero en Jefe Luis D’Elía.

La gente, el pueblo de Argentina, espera un gesto de grandeza del gobierno para terminar con el problema más grande que haya tenido con sus mandantes algún gobierno del Río de la Plata. Pero, ¿pueden tener gestos de grandeza quienes siempre se han considerado los dueños de la Verdad, los Dueños del País?

No creo que podamos esperar nada. Creo que la gente del campo debe llevar su tractorazo hasta la Casa “Robada” –pero no detenerse en las puertas sino entrar a ella, llegar hasta el despacho presidencial y hacerle ver a la presidente la conveniencia de que renuncie voluntariamente a su pretensión de imponerle al pueblo el malhadado impuestazo a las exportaciones.

En La Paz, Bolivia, el Palacio Presidencial se llama “El Quemado”, gracias a que la paciencia de nuestros hermanos del Altiplano parecía tener un límite con sus gobernantes, y la costumbre que tenían de convencer a sus presidentes sobre la necesidad de que cesaran en sus funciones consistía en prenderle fuego al edificio y luego colgar al presidente del farol más alto de la Plaza –cabeza abajo. Esperemos que esas viejas costumbres del altiplano no sean importadas en nuestras latitudes. Pero uno nunca sabe. Cuando la paciencia se acaba, la gente mansa y tranquila se vuelve propensa a los Fuenteovejunas. Por suerte, como ya hemos visto un par de veces, siempre habrá helicópteros en el techo que acudan al rescate.

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Esta es la copia del papel que entregaron en Villa Maria los chacareros que están en la ruta.
Reenvíenlo que hay muchísima gente que no sabe nada de todo esto.

Mentira 1: "Gracias a las retenciones el campo tiene el gas-oil barato" (Ministro Lousteau)
Realidad: El gas oil para el transporte en colectivos vale $1, en los surtidores de las estaciones de servicio (precio al público) $1.70 a $2 y para el campo (mayorista) vale $2.20 a $2.30. Y en los momentos de mayor consumo, siembra - cosecha, muchas veces no se consigue.

Mentira 2: "Gracias a las retenciones el campo tiene un tipo de cambio competitivo" (Ministro Lousteau)
Realidad: El campo vende con un dólar entre $1.75 y $2.05 (tipo de cambio menos retenciones) según los productos; y compra los insumos con un dólar de $3.15. ¿Quién puede competir así?

Mentira 3: "En el 2008 el productor recibirá el precio lleno del trigo" (Secretario de Agricultura de Urquiza)
Realidad: En el mercado externo el trigo vale $1150 por tn., por las retenciones el Gobierno se lleva $332 por tn., exportadores y/o molineros (amigos del Gobierno)se quedan con $248 por tn., y el productor cobra puesto en el puerto $580 por tn., solo el 50% del precio lleno.

Mentira 4: "El objetivo de las retenciones es que los consumidores tengan alimentos baratos".
Realidad: El trigo en el 2002 (año en el que se reimplantaron las retenciones) valía $380 por tn., ahora vale $580 por tn., es decir que aumento el 52%. El precio del pan ese mismo año era $2 por kg., hoy cuesta $4 el kg., el aumento es del 100%. El principal objetivo de las retenciones es recaudatorio.

Mentira 5: "Al campo le va tan bien, que desde que asumió este Gobierno, el precio de la tierra aumentó seis veces". (Ministro Alberto Fernández y Randazzo).
Realidad: El precio de los campos aumentó pero no lo compran los verdaderos productores con sus ganancias, sino empresarios, industriales y sindicalistas allegados al Gobierno con fortunas de dudosa procedencia. (Moyano, Eurnekian, Werthein, etc.)

Mentira 6: "La carne no está afectada por las retenciones" (Ministro Alberto Fernández)
Realidad: Las retenciones a las exportaciones de carne, desde 2002 al 2006, pasaron del 5 al 15 %. Además, el mercado de la carne está fuertemente intervenido con precios máximos, manipulación de los Registros de Exportación, aprietes a consignatarios y frigoríficos para firmar acuerdos, etc.

Mentira 7: "El campo se queja y tiene superganancias". (Ministro Alberto Fernández, Lousteau).
Realidad: En la zona de Coronel Dorrego, triguera por excelencia, con los valores actuales, los rendimientos necesarios para sólo cubrir los costos es de 2900 kg por hectárea. El rendimiento promedio es 2400 kg por hectárea. ¿Se gana algo? ¿Hay ganancias extraordinarias?... Y si las hubiera, ¡¿Es un delito que un empresario que arriesga capital, invierte y genera trabajo tenga ganancias?!

Mentira 8: "El campo vende a precios internacionales y compra insumos a valores que se han mantenido en pesos" (Ministro Alberto Fernández).
Realidad: Las retenciones le ponen un precio tope al precio que recibe el productor, actúan como un precio máximo, por lo que los chacareros no se benefician con los aumentos de los precios internacionales. Por otro lado, en el último año, los insumos aumentaron en promedio el 70% en dólares.

Mentira 9: "Este Gobierno no tiene una política anti campo" (Ministro Alberto Fernández y Secretario de Agricultura de Urquiza)
Realidad: ¿¡Todo esto le parece poco?!

Queremos que conozca los verdaderos motivos de nuestros reclamos y mostrarles que las declaraciones del Gobierno son totalmente falsas.
Disculpe las molestias que ocasionamos en su viaje.

enero 04, 2008

Ponga un bobo en su terrorismo

Oliver Stone y las FARC

Estos multimillonarios guiris hay que ver lo que inventan para esparcirse y, de paso, ordenarnos a los que vivimos por debajo del paralelo cuarenta y pico que no podemos querer la democracia, porque entonces qué sería de sus vacaciones.

Si hay algo peor que un guiri que no se entera de nada en cuanto debe cambiar sus zapatos de pisar moqueta por unas botas Panama Jack es un guiri que encima pretende hacer como que se quiere enterar en cuanto viaja a países con mosquitera. Junto a la figura casi siempre respetable del hispanista (a la que quizás debiéramos llamar más bien exotiquista) procedente de los países anglosajones que viene a estudiar sobre el terreno otra cultura, está la exportación mucho menos respetable de esos señores que consideran que el resto del mundo no merece contaminarse con las instituciones legales y económicas de sus desarrollados y democráticos países que les permiten hacerse multimillonarios, porque entonces se les acabaría el decorado para sus turisteos de aventuras. El director de cine Oliver Stone, hijo de madre francesa pero el típico cebollino izquierdista de universidad norteamericana en su opinar y actuar, es desde luego de los segundos.

Es el clásico bo-bo norteamericano (bohemio y burgués), sólo que lo burgués lo guarda para cuando vuelve a su país y lo bohemio para todo lo que queda fuera. Siendo un guionista apreciable cuando opina de lo que le pilla más cerca, resulta sin embargo un director de cine con incapacidad manifiesta para hacer una película redonda (ninguna de ellas lo es) y con un trasfondo ideológico que (como ahora es a nosotros a los que nos pilla lejos) nos parece discutible, aunque no risible.

Pero cuando Oliver Stone se convierte en un guiri que deja al descubierto todas sus carencias culturales e intelectuales es al irse a Cuba a dejarse un bigotillo como el del anuncio de ambiente "hispano" de George Clooney y meterse en el coche apretrujado con Fidel Castro para hacerle a éste lo que las señoritas esquineras a los ocupantes del asiento trasero de las limusinas que las recogen.

Le ha cogido al parecer gusto a cantar las excelencias de todos los terroristas south of the border, como Hemingway se especializó en escribir de unos toros de los que jamás supo una palabra (como decía el inolvidable Fernán Gómez), y ahora se va a filmar la entrega de unos rehenes por parte de los narcobolivarianos de las FARC, desde el lado de los narcobolivarianos, claro, que qué buenos son que se han llevado a los rehenes de excursión.

En Comandante, la oda dedicada a Fidel por parte del director de Wall Street, uno tenía la vívida impresión de que Castro se sentía incómodo por el jabón de alhelí que le daba Stone, y se ponía un poco en aprietos él mismo, para que no se dijese. ¿A qué va a filmar Stone lo de los rehenes de las FARC? ¿A ayudar o a aconsejar que los vuelvan a secuestrar si ve a los terroristas colombianos demasiado tiernos y comprados por el Sistema? Estos multimillonarios guiris hay que ver lo que inventan para esparcirse y, de paso, ordenarnos a los que vivimos por debajo del paralelo cuarenta y pico que no podemos querer la democracia, porque entonces qué sería de sus vacaciones.


abarca@libertaddigital.tv

mayo 27, 2007

El Síndrome del Labio Verde

Consideremos la física de la democracia. La primera ley de la democracia es que “cada chirrido obtiene algo de grasa.” Cuando el gozne de una puerta chilla, un poco de aceite evita más ruidos molestos. La segunda ley es que cuando una demanda de acción se enfrenta con una respuesta de igual intensidad pero diferente sentido entones no se toma ninguna acción. El sistema permanece en un eterno status quo burocrático. Esto conduce a un comportamiento del sistema que es descrito por La Ley del Aire Caliente.

La Ley del Aire Caliente es enuncia así:

PV = nTR

Donde P = presión, V = volumen o intensidad del sonido, n = cantidad de gritones, y TR = Temperatura Retórica.

TR se mide en la escala Tremendista, que varía desde (1) “lindo -pero no necesariamente,” hasta (10) “catástrofe inminente”.

En el asunto del cambio climático “n” ha sido bastante constante pero TR se ha trepado a un cohete espacial rumbo a Júpiter. Tanto P como V aumentaron como resultado de ello, pero a causa de la Segunda Ley no se ha tomado ninguna acción verdadera al respecto. Sólo algunos negocios colaterales como el mercado de los bonos de carbono. Pero cuando hay río revuelto siempre hay pescadores que salen ganando.

De hecho, la relación acción/TR permanece siendo casi igual a cero porque en la ciencia del clima no se ha llegado a ningún consenso. No hay tal cosa como ciencia “establecida.” Por el contrario, la relación Retórica/acción se está acercando a infinito.

Como resultado se ha producido un espectacular aumento del Síndrome del Labio Verde o SLV. Este síndrome se caracteriza por los repetidos gestos de los políticos en dirección a una acción sobre el clima mientras que nadie hace nada. Una de las formas más comunes del SLV involucra establecer ambiciosas metas a fechas distantes –mientras se ejerce el poder político en tiempo real.

En este caso, la física de la democracia está gobernada por la física de la realidad. La Gran Ola Verde está quebrando sobre el inextinguible fuego de la civilización. Los gritos verdes son ensordecedores –pero la física hace mucho que es sorda.

noviembre 05, 2006

Argentina y España: Un Mismo Papelón

Eduardo Ferreyra
Córdoba, Argentina,
5 de noviembre, 2006

En la prensa de la Madre Patria aparece un suelto que nos da un tantito para pensar, como diría el Chavo del Ocho. La noticia casi se explica solita y nos la presenta la gente de Libertad Digital:

El Gobierno controlará el volumen de los gritos de protesta en la próxima manifestación de la AVT en Sevilla

Las víctimas del terrorismo saldrán a la calle el próximo 1 de octubre en Sevilla para censurar la negociación del Gobierno Zapatero con ETA. Una vez anunciado el lugar donde se celebrará el acto y solicitados los permisos correspondientes, las víctimas han visto como el Delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, no sólo se les limita el espacio físico que puede ocupar la manifestación, sino, incluso, los decibelios que pueden alcanzar los gritos de protesta, tal vez para evitar las "actitudes vociferantes" que Conde-Pumpido denunció en otros actos.

¿Qué pasó con los Derechos Humanos? ¿Dónde se ha metido el juez Baltasar Garzón, el meterete Pájaro Loco que creía que su jurisdicción era el planeta Tierra? Claro que con la complicidad de otros enamorados de las subversiones (pero en allende tierra ajena), la jurisdicción llega así a Galaxias vecinas. Así, mirando a la Ley de reojo, o las más de las veces para otro lado, las cosas resultan mucho más fáciles.

España, desde la llegada del Zapatero (que se rehúsa a dedicarse a sus zapatos) ha sido un papelón medio constante en sus relaciones con los terroristas de la ETA, y con los viejos refugiados del terrorismo argentino, esto es, los muchos “desaparecidos” que regresaron a casa después de que sus familias hubieron cobrado la indemnización de $250.000 dólares por barba –pagados a sus familias, claro, sino hubiese quedado muy mal presentarse a cobrar en persona. Algunos famosos jueces hicieron la picardía, sentados hoy en la Corte Suprema de Justicia y en algunos juzgados federales, e impulsaron una ley que les evitaba devolver al Estado esos mal-haberes (por mal habidos) inventando una indemnización por la “molestia” que sufrieron de pasarse unas vacaciones en la Ibérica península. Entonces la cuenta de banco quedaba nivelada en caso de que se les exigiese la devolución de la indemnización por “desaparecido”.

Como no podía resultar de otra manera, a la primera cobranza no la devolvieron (miraron para otro lado) y a la segunda la depositaron -quizás en algún banquito Suizo?

Bien, todo ello aprobado y apañado por los famosos Derechos Humanos –como si en las constituciones de todas las naciones democráticas (no en la de Cuba, claro, ni la de China o Corea del Norte, y menos en la de Irán) figuran especificados todos y cada uno de los derechos que los humanos necesitamos para vivir dignamente y en libertad. Que los gobiernos y los políticos de “Letrinoamérica” no se hayan nunca preocupado de hacer que se cumplan, es un asunto enteramente diferente.

Pero los españoles se han golpeado el pecho y rasgado sus vestiduras hasta quedar en pelo… (bueno , así mismo, como decía San Martín), llorando cuarenta años por su guerra civil. Claro que la han estado mirando por el ojo izquierdo, por eso se olvidaron de las famosas Checas de la policía republicana, donde los opositores de derecha eran vejados y torturados hasta el cansancio –el de los torturadores, claro. Los torturados se morían antes, pero a nadie le importaba, y al parecer sigue sin importarles hoy.

Bueno, pero los españoles decidieron que a eso había que dejarlo atrás, dieron vuelta la hoja del libro de la historia y se decidieron a mirar al otro lado de los Pirineos, donde estaba el resto de Europa a quien le estaba yendo bastante bien, especialmente después de la catarata de dólares con que el Plan Marshall había inundado a Alemania, más las inversiones americanas por todos lados. Sepultaron al Generalisísimo Franco -porque ni general, ni generalísimo (qué ridiculez!), había que ser general pero a lo grande, que joder! Así son los españoles, y de eso hemos heredado mucho los argentinos y, para peor, lo hemos pulido, retocado y elevado a la estupidísima potencia.

Así fue que, después del pacto de la Moncloa, creyeron que estaban listos para competir en el Campeonato Mundial de los Derechos Humanos, y nada mejor que ocuparse de mostrarlo a todo el mundo, así no le quedaban dudas a nadie. No se ocuparon mucho en fijarse si en su terruño las cosas relativas a esos derechos eran aseguradas de verdad, y se dedicaron a refugiar y darle una calurosa bienvenida al malón “montonero” y “erpiano” que recaló por allí entre 1973 y 1980, dejando que los vascos de ETA hicieran su agosto y cosecha de muertes a “piacere”. Claro, no se les puso coto en sus asesinatos a mansalva como se hizo en Argentina. No era “ético”. Todavía sufren a ETA. A joderse! No hay ética que pueda volver a sus hogares a los inocentes despedazados por las bombas y las balas terroristas.

En el pensamiento de los Defensores de los Derechos Humanos (o Desechos Humanos) los terroristas tienen derecho a poner bombas, asesinar a policías y jueces, alcaldes y a cualquiera que tenga la mala suerte de pasar cerca del coche bomba. Los civiles, los ciudadanos, esos imbéciles, no tienen otro derecho que a aguantarse el espectáculo y comerse el garrón. En Argentina hoy, la máxima autoridad de la diplomacia es el Canciller, puesto ocupado hoy por un terrorista Montonero que puso una bomba en un bar de Buenos Aires para asesinar a un oficial de la marina. La bomba explotó después de que el oficial pagara su café y se fuera a su casa. Los que jamás volvieron a su casa fueron una inocente mujer y el mozo del café. El futuro canciller fue atrapado, juzgado y encarcelado. No lo “desaparecieron”. Lástima. No pudo cobrar la "indemnización" que sí cobraron sus amigos.

Luego fue indultado por el presidente Alfonsín, junto a todos los militares que habían derrotado a la guerrilla. Se buscaba la Paz. Se consiguió desde 1983 hasta el 2003. Pero sus amigos actualmente en el poder, luego de anular los indultos a los militares, mirando por el ojo izquierdo hacia otro lado, se olvidaron de anular los indultos a los terroristas y criminales comunes de las bandas Montoneros y ERP. También ubicaron a todos los principales criminales en los puestos ministeriales y gubernamentales más elevados, y nombraron un canciller que bien les representa –a ellos, pero no a los argentinos. Lo que se dice, un asco.

Llegamos a esta mañana

Argentina es un país donde la gente tiene toda clase de derechos, por más ridículos que parezcan a primera vista. Claro que está prohibido hablar de “deberes y obligaciones”, fuera de los de pagar impuestos y agachar la cabeza al paso de los políticos. Imagine usted cualquier derecho que se le ocurra. No sea tímido, imagine uno. Bueno, ese derecho está garantizado en Argentina –por lo menos de palabra porque en los hechos las cosas son bastante parecidas a España. Los únicos que tienen derechos son los que cuentan con la bendición episcopal del Matón de Turno, que con mano firme dirige el sistema de saqueo nacional -siempre secundado (por desgracia) por una legión interminable de políticos, a cual más corrupto y atorrante que el otro que viene detrás –recogiendo las migas que el primero va dejando caer, de descuidado que es, en el saqueo.

Ambos países compiten por el campeonato mundial de “defensores de los desechos humanos”. Y hasta tienen asambleas de todo tipo para asegurar que eso suceda. Y si alguna asamblea decide que alguna cosa es “derecho inalienable” de sus miembros –por avasallante que sea de los derechos de los demás, por más violatorio que sea de la Constitución y del código Penal- el gobierno lo declara como “derecho humano irrenunciable,” sobre todo si esas asambleas se expresan de manera violenta, encapuchados, con palos, “tumberas,” y cortando rutas. Lo llaman, el “Derecho a Expresarse”.

Claro que si alguien decide a expresarse de alguna manera que al gobierno y sus defensores de los desechos humanos no les agrada –como ser, ejerciendo la crítica periodística y opinando sobre la marcha de la economía del país, o del alarmante aumento del poder absoluto personal del Ejecutivo, de manera que se contradice con la acaramelada visión gubernamental o partidaria (Bah! Con la visón que el Patrón tiene, digámoslo de una vez), entonces los derechos del disidente se esfuman como el humo del fumador pasivo en una canasta de mimbre.

En España, donde afirman que todos los derechos humanos están asegurados, no funciona el asunto de los “derechos de las víctimas del terrorismo,” de aquellos que hacen décadas que vienen recibiendo bombazos y tiros por las mañanas y las tardes, y otras veces a la madrugada. En España y en Argentina, el papelón es similar. Como en la obra de Orwell, “todos los animales, perdón, los ciudadanos son iguales, pero hay algunos que son más iguales que los demás.”

Si uno es terrorista o lo ha sido, es acreedor de todos los derechos y consideraciones que se les ocurra. Hasta se puede ser diputado, senador, Juez de la Corte Suprema o Canciller. Pero, ojo! no cualquier terrorista. Tiene que ser de izquierdas, porque los de derechas en este sistema van al muere, y los perseguirá el juez de jurisdicción Galáctica Garzón hasta verlos condenados a doce cadenas perpetuas consecutivas. ¿Se habrá visto estupidez tan ridícula como esa? Con una sola era suficiente. Pero en un país en donde alguien dice: “Hola Manolo, te hablo por la motocicleta”, y le responden “Caramba, Paco, qué bien que se te oye!”, cualquier cosa puede suceder.

Los papelones pueden alcanzar dimensiones descomunales.


octubre 21, 2006

Distribuyamos la riqueza –es decir el esfuerzo.

Circula por la Internet un cuentito que hace pensar en que hay tantas demandas que a primera vista parecen ser justas e inteligentes, que nos preguntamos por qué no se han adoptado antes. Total, parece ser fácil, con un poco de buena voluntad…

Dice el cuentito de la Internet:

Distribuyamos la Riqueza

Una universitaria cursaba el sexto semestre de sus estudios. Como es común en los universitarios, pensaba que era de izquierda y estaba a favor de la distribución de la riqueza, que aún ella no había logrado.

Tenía vergüenza que su padre fuera de derecha, y que se opusiera a los programas socialistas, proyectos de ley que otorgaban beneficios a los que no los merecían e impuestos más altos para los que tenían mayores ingresos de dinero.

Sus honorables y objetivos profesores le habían asegurado que la de su papá era una filosofía equivocada.

Por lo anterior, un día se decidió a enfrentar a su padre. Le habló del materialismo histórico, la dialéctica de Marx, tratándole de hacerle ver a su padre cuán equivocado estaba al defender un sistema tan injusto como el que defendía la derecha. En medio de la conversación su padre Le preguntó:

- ¿Cómo van las clases?

- Van bien - respondió la estudiante - tengo promedio de 10 puntos. Me cuesta, no tengo vida social y duermo poco, pero lo logro.

El padre pregunta:

- ¿Y a TU amiga Soledad, cómo le ha ido?....

La hija respondió muy segura de sí misma:

- Muy mal, Soledad tiene dos de promedio. Se la pasa todo el tiempo en los shoppings, o anda de fiesta en fiesta, no estudia y muchas veces ni siquiera asiste a clases. No me extraña que repita el semestre.

El padre mirándola a los ojos, lo respondió:

- Entonces busca al Jefe de Departamento o al Decano mismo, a quien tú quieras y pídele que le transfiera 4 de Los 10 puntos tuyos a ella, para que ambas tengan un 6, esta sería una buena y democrática distribución de notas.

Ella indignada le grito:

- ¡¿Por qué?! He tenido que trabajar muy duro para lograr MI promedio, mientras que Soledad se ha limitado a no estudiar y a buscar el lado fácil de la vida. No le pienso regalar MI trabajo a otra persona.

Su padre la abrazó y le dijo:

"¡BIENVENIDA A LA DERECHA!"


Bien, aclaro que no soy de derecha, pero quienes me miran desde la izquierda afirman que lo soy. Curioso, porque los que me miran desde la derecha dicen que soy izquierdista. Sería bueno que se pongan de acuerdo, y a los que somos de centro-centro, ni la izquierda ni la derecha nos parecen un lugar bueno para estar.

Sin embargo, vista la manera en que los de la izquierda se han venido portando, con la aparición del matón de barrio prepotente, insolente y bocón de Chávez en la escena política americana, con actitudes como las de Luis D’Elía y sus jefes allá arriba en la Casa Robada –perdón rosada, los de la izquierda me están haciendo aparecer a la derecha como algo bastante simpático. El tiempo dirá.

septiembre 13, 2006

Lesa Humanidad. ¿Cuál de todas?

La anulación de los indultos y el delito de "lesa humanidad"

por el Dr. Nicolás Márquez,

autor de "La otra parte de la verdad" y "La mentira oficial"

Estos últimos días, y en consonancia no con los principios fundamentales del derecho sino con las apetencias del Poder Ejecutivo, el Juez Norberto Oyarbide, al parecer salió del boliche "Spartacus" (o el que hoy haga las veces de tal) y acudió a su despacho a efectuar la anulación de los indultos a militares que combatieron al terrorismo en los años 70´, pero en el caso de marras, por la investidura del perjudicado (el ex Pte. Jorge Rafael Videla) el episodio tuvo una prensa descollante.

El argumento aplicado para la ocasión, es el mismo que ha sido utilizado para llevar adelante las anulaciones de las leyes de amnistía (Obediencia Debida y Punto Final) acaecidas el año pasado: que en el modus operandi empleado para combatir al terrorismo (creado y puesto en marcha por el gobierno constitucional comandado por el Partido Justicialista en 1975) se cometieron "crímenes de lesa humanidad". Luego, bajo el flujo de esta palabra "talismánica", todo policía o militar que peleó contra el terrorismo ha cometido entonces delitos de "lesa humanidad", definición que generalmente no se sabe bien en qué consiste, pero que se pregona y aplica a los miembros de las fuerzas legales con el objeto de quitarles todas las garantías jurídicas de las que goza cualquier imputado común (irretroactividad, prescripción, posibilidad de indulto o amnistía).

¿Pero qué es en concreto el delito de "Lesa Humanidad"? La Corte Penal Internacional, en el artículo 7 del Estatuto de Roma, aprobado el 17 de julio de 1998 define el concepto de esta manera:


"Se entenderá por 'crímenes de lesa humanidad' cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil: a) Por 'ataque a una población civil' se entenderá una línea de conducta que implique la comisión múltiple de actos [...] contra una población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización".

Sin embargo, con respecto al accionar del Estado en los años ‘70, no hubo ningún "ataque sistemático a una población civil", sino una respuesta exclusiva y excluyentemente dirigida a ejércitos irregulares conformados por combatientes armados y entrenados, lo cual constituye una acción de suyo justa y legítima, independientemente de los errores o reproches que le caben a la reacción antiterrorista en el marco de la guerra civil acaecida.

En efecto, durante los años 70´, de los 8.420 caídos tanto en democracia como durante el gobierno de facto (7.560 "desaparecidos" y 860 abatidos en combate en total), el porcentaje de error en el blanco se estima que apenas supera el 1% (1), lo que constituyen daños colaterales lamentables, pero porcentualmente muy bajos si comparamos la casuística con cualquier guerra civil padecida en la reseña humana.

Esta circunstancia, incluso ha sido fehacientemente reconocida por las principales voces guerrilleras y sus más acérrimos defensores, tal el caso de Mario Firmenich, cabeza de Montoneros, quien ante el periodista español Jesús Quinteros declaró: "Habrá alguno que otro desaparecido que no tenía nada que ver pero la inmensa mayoría eran militantes y la inmensa mayoría eran montoneros. Yo sé cómo vivieron ellos. A mí me hubiera molestado muchísimo que mi muerte fuera utilizada en el sentido de que un pobrecito dirigente fue llevado a la muerte" (2).

De igual modo, el Dr.Gil Lavedra (quien fuera uno de los magistrados alfonsinistas que integró el Tribunal que juzgó a la Junta Militar en 1985) reconoció: "Sinceramente creo que la mayoría de las víctimas de la represión ilegal eran militantes de la guerrilla" (3).

Aunque agigantando desmesuradamente la cifra de desaparecidos, Hebe de Bonafini confesó que los desaparecidos eran todos guerrilleros y arengó: "La lucha sin claudicaciones es el legado maravilloso de nuestros 30.000 hijos combatientes" (4).

Ratificando su condición de "Presidenta de las Madres de los Guerrilleros Desaparecidos" Bonafini luego ratificó: "Siempre pensé en mis hijos como guerrilleros y revolucionarios, con un gran orgullo" (5), en consonancia con lo expuesto, Rodolfo Galimberti reconoció que aquella contienda "no fue un enfrentamiento entre jóvenes románticos y el Ejército. Fue una guerra civil, la más irracional de las guerras. Hubo excesos de los dos bandos y no podemos calificar por la cantidad o por la magnitud de los excesos." (6)

Pero aún suponiendo que en Argentina sí se hubiesen cometido delitos de "lesa humanidad" (tesis que no compartimos), de todos modos esos delitos no podrían juzgarse como tales, puesto que esa figura se incorpora a nuestra legislación recién en 1994 (con la incorporación de tratados internacionales tras la firma del "Pacto de Olivos"); por ende, y tal como lo dispone el principio de irretroactividad de la ley (previsto en el artículo 18 de nuestra Constitución Nacional), sólo puede aplicarse dicha tipificación a hechos acaecidos con posterioridad a su entrada en vigencia (esto es, a 1.994).

Pero hay más irregularidades en el tema que nos ocupa. Pues de la tipificación que el derecho internacional hace del concepto "lesa humanidad" (transcripta ut supra), esta dice expresamente que la misma no se limita a los ataques cometidos por el Estado, sino también por organizaciones ajenas al estado (tales como fueron Montoneros, FAR, ERP y otras). Vale decir, aunque la Corte Suprema kirchnerista se haga la distraída y prevaricando falle lo contrario (tal como lo hizo para descomprometer al terrorista de la ETA Lariz Iriondo), los 1.748 secuestros, las 5.052 bombas colocadas o los 1.501 asesinatos (cerca del 40% de los crímenes cometidos por la subversión fue cometido no contra uniformados sino contra civiles) llevados a cabo por el terrorismo en los años 70´ conforman lisa y llanamente un "un ataque generalizado o sistemático contra una población civil" (tal lo afirmado en el ya citado el Tratado de Roma).

O sea: los únicos que aquí cometieron crímenes de lesa humanidad fueron precisamente las bandas terroristas tan reivindicadas por el Presidente Kirchner e indemnizadas involuntariamente por los ciudadanos. Sin embargo, la justicia kirchnerista sostiene (contrariando el Derecho Internacional) que los delitos de terrorismo (ajenos al Estado) no constituyen delitos de "lesa humanidad", y que sólo se incluyen en tal categoría los cometidos por agentes del Estado o dependientes de él (es por ello que los indultos o amnistías concedidos a los terroristas son considerados "válidos").

¿Y a qué obedece la insistencia revanchista en imponer el concepto de "Lesa Humanidad? Pues además del quite de las garantías jurídicas ya mencionadas, en el plano internacional, al suponer las potencias extranjeras que en Argentina ocurrió tal cosa (como producto de la habilidosa campaña efectuada en el exterior por el "setentismo" militante auxiliado por el eurocomunismo), jueces mediáticos y vedettistas recurren permanentemente a peticionar la detención de cualquier militar que cruce las fronteras argentinas de inmediato acusado de cualquier cosa por el sólo hecho de haber estado en actividad durante la guerra antiterrorista.

Para no abrumar al lector con detalles jurídicos, tomaremos las palabras del jurisconsulto e historiador Dr. Enrique Díaz Araujo, que con lenguaje claro y doméstico explica cómo funciona esta argucia transnacional: "El secreto del asunto aparece cuando un sujeto nativo en un país x, que dice haber padecido tal o cual atropello policial, decide, por sí y ante sí, ir a denunciarlo, no a la justicia local, sino a la del país Z. Ahora en Z, no sólo se lo atiende con toda deferencia, sino que encima se le da curso a sus peticiones, en nombre de los sacrosantos "Derechos Humanos". ¿Y en X qué pasa…? Sucede que los organismos "Defensores de los Derechos Humanos" de X festejan esa transgresión de jurisdicciones, echando la casa por la ventana, y si es posible, condecoran a los jueces de Z que se han metido a juzgar lo que no les incumbe". (7)

Prosigue Díaz Araujo explicando que la trampa consiste en que "cualquier delito vinculado a "Violaciones de Derechos Humanos", puede ser juzgado en los tribunales del orbe donde las presuntas víctimas o sus parientes elijan y denuncien, aunque los hechos hayan acontecido en otro país y los sujetos activos y pasivos del ilícito tampoco pertenezcan a ese Estado eventual juzgador". (8)

Poniendo de manifiesto la "asimetría de la indulgencia" y la hemiplejia con la que se juzgan estos episodios, agrega Araujo que "si el detenido está acusado de alguna violación de cualquiera de las infinitas cláusulas de las Convenciones de los Derechos Humanos, está perdido, y no hay abogado que se anime a defenderlo. Además del inmediato "juicio" mediático, con los periodistas usando la toga de los magistrados, y formulando condenas previas, el referido sujeto se verá enfrentado a un proceso tribunalicio, donde no correrán ni la prescripción, ni el juez natural de la causa, ni el principio de legalidad, ni la ultractividad de la ley penal más benigna, ni nada de nada.

Estos nuevos "crímenes" son, por definición, imprescriptibles e imperdonables. Un estuprador empedernido, con un historial de reincidencias interminables, puede ver rebajada su condena, o indultada su pena. Un policía maltratador, jamás", y a modo de ejemplo Díaz Araujo agrega que "si un violador mata a varias de sus víctimas menores de edad, pasados quince años sin persecución penal, la acción prescribe". Ahora, si un policía se comporta rudamente con un terrorista "su infracción jamás prescribirá, y podrá ser perseguida en Indonesia o en España, en este siglo o en el siguiente…Porque la violación seguida de muerte no hace a la "persona humana en cuanto tal", mientras que maltratar a un terrorista sí que es un crimen que conmueve a la "conciencia universal". (9)

A pesar de todas estas irregularidades graves que estamos analizando, se omite otro detalle nada menor: que la situación descripta por las Convenciones Internacionales de DD.HH. opera en tiempos de paz, pues en tiempo de guerra dicha legislación es suplantada por las Convenciones de Ginebra y La Haya sobre el derecho de guerra. A modo de ejemplo, conforme a las Leyes Internacionales los guerrilleros o "partisanos" que combaten a las fuerzas regulares, pueden ser fusilados en el momento de su aprehensión, sin juicio previo (porque al no uniformarse, ni llevar abiertamente sus armas y, por el contrario, mimetizarse con la población civil, la ponen en peligro).

Ahora bien, ¿y quien determina que lo acontecido en nuestro país fue una guerra?, pues la mismísima justicia argentina, ya que precisamente en la Sentencia de la Cámara Federal que en 1985 juzgó a la Junta Militar, entre otras cosas se determinó:

"En consideración a los múltiples antecedentes acopiados en este proceso y a las características que asumió el terrorismo en la República Argentina, cabe concluir que, dentro de los criterios de clasificación expuestos, el fenómeno se correspondió con el concepto de guerra revolucionaria...»; «algunos de los hechos de esa guerra interna habrían justificado la aplicación de la pena de muerte contemplada en el Código de Justicia Militar...»; «...no hay entonces delincuentes políticos, sino enemigos de guerra, pues ambas partes son bélicamente iguales»; «...como se desprende de lo hasta aquí expresado, debemos admitir que en nuestro país sí hubo una guerra interna, iniciada por las organizaciones terroristas contra las instituciones de su propio Estado".
Como vemos, no impera el poder del derecho, sino de lo fáctico. En rigor de verdad, la definición verdadera y real utilizada por la elástica y mutable "justicia" Argentina para encuadrar la figura en cuestión es la siguiente:

"Delito de Lesa Humanidad es toda presunción de participación en operativo antiterrorista cometido eventualmente por todo aquel que vista uniforme legal, o que sea considerado de "derecha".

Fuentes Citadas

1. ver libro "La Mentira Oficial – el setentismo como política de estado" del autor.
2. reportaje publicado el 17 de marzo de 1.991 en el diario Página/12.
3. Amar al enemigo -Vigo Leguizamon.
4. Página 12 –Historia de las Madres de la Plaza de Mayo, Guillermo Rojas 30.000 desaparecidos, Mito, Dogma o Realidad.
5. diario La Nación (02/04/2004).
6. Por Amor al Odio T 1, Carlos Manuel Acuña.
7. Diaz Araujo – Internacionalismo Salvaje.
8. Díaz Araujo - Internacionalismo Salvaje.
9. Díaz Araujo - Internacionalismo Salvaje.

julio 01, 2006

Ufa! - Otro Supremo Restaurador!

Los argentinos de mediados del siglo 19 ya tuvieron que vérselas con un “Supremo Restaurador”, personaje que tenía ideas muy particulares sobre la manera en que los argentinos debían pensar, hablar, desarrollar sus actividades, y vivir: tenían toda la libertad necesaria para elegir. Claro que no podían elegir aquello que a los argentinos les gustase, sino simplemente entre dos únicas opciones: o hacer lo que el Supremo Restaurador quiere, o ser degollado por la Mazorca. Había una tercera opción, sin embargo: huir del país.

A mediados del Siglo 20, otro que también se las daba de Supremo Restaurador, no tuvo la suerte necesaria y fue sacado a los empellones del país, a bordo de una cañonera paraguaya. Sin embargo, sus pésimas enseñanzas y consejos se multiplicaron como metástasis en el cuerpo argentino, dejando a la República postrada de por vida.

Juntando las enseñazas de ambos nefastos personajes, hoy aparece otro Supremo –pero que no restaura nada- que actúa de la misma manera que el segundo y tiene todas las intenciones de actuar como el primero –si es que la gente con cerebros y huevos no se lo impide. El primer Supremo se hizo otorgar el Poder Supremo (por eso pasó a llamarse a sí mismo el Supremo) por las cámaras de la Provincia de Buenos Aires que, como siguió ocurriendo a lo largo de la historia, parece tener la idea que Buenos Aires es la única capacitada y con derecho a determinar la manera en que el resto de los argentinos tienen que pensar, hablar, vivir, etc, etc.

El periodista sobre economía Roberto Cachanosky escribió un artículo sobre este tema del último Supremo que ha aparecido sobre el horizonte argentino, y que sin más tardanza lo copio más abajo porque dice verdades de a toneladas.

YO, EL SUPREMO
por Roberto Cachanosky
http://www.economiaparatodos.com.ar/

El presidente Kirchner cree que el Estado, encarnado en su persona y su visión de la Argentina y el mundo, debe regular las variables económicas ya que los consumidores y empresarios son incapaces de hacerlo por sí mismos.

Néstor Kirchner cree en el estatismo y en el intervencionismo, es decir, cree que el Estado debe ser empresario y que también tiene que regular las variables económicas, definiendo, según su criterio, qué es una ganancia justa, cuánto tienen que ganar los empleados, qué debe producirse localmente y qué debe importarse y cuáles son los precios a los que deben venderse los bienes y servicios, entre otras cosas.

Es decir, Kirchner cree en la libertad de hacer de la gente siempre y cuando la gente (empresarios y consumidores) se comporte de acuerdo a lo que él considera conveniente. La gente es libre… de hacer lo que él quiere.

Su modelo de sustitución de importaciones vía un tipo de cambio artificialmente alto, los controles de precios y salarios, las prohibiciones de exportar, la creación de empresas estatales y sus insistentes críticas a ganancias “exageradas” son ejemplos categóricos sobre su forma de ver la economía.

Kirchner ve la economía como un juego de suma cero, por el cual, en todo intercambio, si uno gana es porque el otro, necesariamente, pierde. No entiende que el intercambio libre y voluntario entre las partes deriva en beneficio para ambos. No comprende que si alguien entrega una determinada cantidad de dinero a cambio de un bien o servicio es porque valora más lo que recibe que lo que entrega.

En definitiva, lo que refleja la política económica en marcha es que a Kirchner le falta profundizar en la teoría del valor: no entiende que el valor es subjetivo, que los bienes son valorados de diferente manera por diferentes personas, y que, además, una misma persona cambia la forma de valorar los bienes bajo diferentes circunstancias.

El ejemplo más elemental que puede encontrarse en los libros de Introducción a la Economía sobre la teoría del valor es el del vaso de agua. Para una misma persona, un vaso de agua tiene diferente valor si está cómodamente instalada en su casa donde girando la canilla tiene abundante agua, que si está en el medio del desierto. Las cosas tienen diferente valor para una misma persona dependiendo de la circunstancia en que se encuentre.

Kirchner tampoco parece comprender que, para una persona con sed, el primer vaso de agua tiene más valor que el segundo. Es decir, que los bienes tienen una utilidad decreciente. Al no entender la teoría del valor, el presidente no comprende la forma en que se asignan eficientemente los recursos (definiendo como una eficiente asignación de recursos aquella que satisface las necesidades de la gente, las que se expresan a través de sus valoraciones en el libre intercambio).

Como Kirchner desconoce estos fundamentos de la economía, cree que puede reemplazar las valoraciones de millones de personas por una sola opinión sobre el valor de las cosas: esa única opinión es la suya.

Y esa única opinión sobre el valor de las cosas lo lleva a decidir qué debe producirse, cuánto debe producirse y a qué precios debe venderse lo que se produce. Pero como Kirchner desprecia la libertad de la gente para expresar sus valoraciones en el mercado, el siguiente e inevitable paso que tiene que dar consiste en definir cuánto tiene que ganar cada uno. Es decir, cómo debe distribuirse la riqueza generada. Él, El Supremo, decide, desde un cómodo sillón en la Casa Rosada, cuál debe ser la rentabilidad de las empresas y cuánto tienen que ganar los empleados.

Y este paso resulta inevitable porque los ingresos de las personas no dependen de su capacidad de innovación, esfuerzo, aceptación del riesgo empresarial y dedicación al trabajo, sino de El Supremo, que decide cuál debe ser el ingreso que le corresponde a cada uno dado que quedó anulada la libertad de expresar las valoraciones personales.

En este contexto, no debe sorprender que en nuestro país este resurgiendo una dirigencia empresarial que adule a El Supremo. Es que la adulación de El Supremo es la llave para acceder a buenos negocios o, simplemente, la llave para sobrevivir.

El problema es que está visión única del valor determina que, para El Supremo, las cosas tengan el mismo valor para todas las personas, bajo cualquier circunstancia y a lo largo del tiempo. ¿Cuál es el problema? Que si el valor de los bienes y servicios es único y permanente, la economía se transforma en algo estático, sin dinamismo, sin innovación, sin inversiones, sin espíritu emprendedor y, por lo tanto, la riqueza generada pasa a ser constante o decreciente.

Y si la riqueza generada es constante, un sector sólo puede incrementar sus ingresos si logra que El Supremo les quite a otros para darle él. Los productores ganaderos han sentido en carne propia lo que significa perder ingresos en beneficios de otros por decisión de El Supremo.

En definitiva, esta visión distorsionada de la realidad económica hace que la teoría del valor único de El Supremo transforme los movimientos económicos en un juego de suma cero. Lo que gana uno es porque lo pierde otro. En este esquema no hay progreso para todos, sino progreso para los que bendice El Supremo. Asimismo, El Supremo también cree tener una visión exacta de qué es y qué no es negocio.

Cuando vuelve a transformar al Estado en empresario, en forma implícita está diciendo que él sabe mejor que el resto de la sociedad dónde deben asignarse los recursos productivos. El Supremo toma compulsivamente el dinero de los contribuyentes y los destina a actividades empresariales ineficientes. ¿Por qué ineficientes? Porque si el dinero que el Estado destina a un proyecto fuera buen negocio, ya lo hubiese hecho el sector privado.

Y si el sector privado se equivoca en su apreciación sobre un negocio, paga con pérdidas su error. ¿Qué ocurre cuando el Estado asigna ineficientemente los recursos en aventuras empresariales? ¿Será el funcionario público el que asumirá las pérdidas por los errores cometidos? No, las pérdidas se las transfiere al contribuyente. Éste tiene que destinar parte de sus ingresos a formar el capital de una empresa ineficiente y, luego, a sostener las pérdidas de esa empresa estatal. En síntesis, el estatismo y el intervencionismo parten del supuesto de que la gente es incapaz de decidir qué hay que producir, en qué cantidades, en qué calidades, a qué precios y quién debe producir. Bajo este sistema, la gente no es libre de construir su futuro económico. Ese privilegio se lo reserva El Supremo.

mayo 13, 2006

Para quien no OSA aguantar la tontería de la extinción de los OSOS polares

En toda la histeria acerca del cambio climático, no hay estupidez más grande que la inminente extinción de los osos polares –aunque la competencia para el Globo de Oro a la Imbecilidad es tremenda en este campo.

Es tiempo de leer esta excelente pieza correctiva enviada por un biólogo experto en osos polares.

“Es estúpido predecir su extinción. Es una asombrosa conclusión la de su desaparición dentro de 25 años, y es una sorpresa para casi todos los investigadores.” (Toronto Star, 1º de mayo, 2006)

La Última Defensa de nuestros osos polares

Tim Flannery es uno de los científicos y autores australianos más conocidos. Ello no significa que todo lo que dice sea correcto o preciso. Eso se demostró muy claramente cuando recientemente se aventuró en el campo del cambio climático y los osos polares. De acuerdo a Flannery, el cambio climático amenaza con extinguir a los osos polares en 25 años más. Es una sorprendente conclusión, y por cierto es una revelación asombrosa para los investigadores en ososo polares que trabajan aquí y para la gente que vive aquí. Realmente no teníamos ni la menor idea.



La evidencia de los efectos del cambio climático sobre los osos descrito por Flannery es incorrecta. dice él que los osos polares típicamente dan a luz trillizos, pero que ahora están dando a luz solamente a dos. Esto está totalmente errado.

Toda la investigación y el conocimiento tradicional muestran que los nacimientos triples, aunque algunas veces ocurren, son muy infrecuentes y no son para nada algo típico. Los osos polares tiene por lo general sólo dos crías –algunas veces tres y otras veces nada más que una. Dice Flannery que el tiempo de destete de los osos ha crecido de 12 a 18 meses –y está nuevamente errado. El tiempo de destete no ha cambiado. Los osos polares en todo el mundo tienen un período de reproducción de tres años, excepto para una parte de la bahía Hudson, durante un período a mediados de los 80, cuando el ciclo fue más corto.

Una población de osos polares (en la parte oeste de la Bahía Hudson) ha disminuido desde los años 80 y el éxito reproductivo de las hembras en esa área parece haber disminuido. No estamos seguros de las causas, pero parece ser que las condiciones ecológicas a mediados de los 80 eran excepcionalmente buenas. El cambio climático está teniendo efecto sobre la población de la Bahía Hudson oeste, pero en realidad no hay razones para entrar en pánico. De las 13 poblaciones de osos polares en Canadá, 11 están estables o aumentando en número. No están camino de la extinción, o siquiera que estén afectadas de momento. Es de hacer notar que la población vecina de la parte sur de la bahía Hudson no parece haber declinado, y otra población al sur (David Strait) más bien está en sobreabundancia.

Yo comprendo que la gente que no vive en el norte tiene por lo general dificultad para comprender el concepto de demasiados osos en un área. la gente que vive aquí tiene una muy buena comprensión de lo que significa tener demasiado osos en los alrededores.

Esta complejidad es la razón por la que tanta gente encuentra que la verdad es menos entretenida que una buena historia periodística. Es talmente apropiado estar preocupado por el cambio climático, pero es sumamente estúpido predecir que los osos polares desaparecerán dentro de 15 años, basados en una histeria de los medios de prensa.

Dr. Mitchell Taylor,
Biólogo Experto en Osos Polares
Departamento del Ambiente,
Gobierno de Nunavut, Igloolik, Nunavut

La histeria de Tim Flannery parece el resultado de la tortura de Tercer Grado infligida por el IPCC (Internacional Panel de Crueldad Climática).

Ya que estamos, las actuales predicciones del clima futuro varían desde un fuerte congelamiento que comienza hacia el 2011, hasta un Apocalipsis calenturoso. Hagan sus apuestas señores… no va mássss!

marzo 23, 2006

La esvástica, el águila y 66 años después.

Por Marcelo Méndez Rocha, de Uruguay

En 66 años la historia de un país puede tener cambios vertiginosos. En 66 años el mundo puede girar tantas veces y quedar en el mismo lugar. Todos estos años, parece, pueden ser prudentes para muchas cosas pero no para otras tantas. La memoria, ésa que a veces duerme, no desaparece en el tiempo. El rencor tampoco. Y ciertamente, 66 años no son suficientes (así nos lo hacen comprender algunos seudo filósofos de la calle e intelectuales del fracaso), para curar las heridas del alma. En este tipo de ocasiones es cuando uno piensa si el transcurso del tiempo sana o deja supurando esa llaga del pasado.

Estoy seguro que 66 años no bastan. Y creo saber que no bastará el doble de años para dar vuelta una página. Es más, cuando intentamos escribir el próximo capítulo, la tinta de las escrituras anteriores se corre y volvemos a sobrescribir una y otra vez las mismas frases. Dicen por ahí que el futuro es hoy, pero cotidianamente aparecen frenos invisibles que nos atrapan en un círculo vicioso. Recordar no es malo, pero la memoria a veces nos juega en contra. Tal vez es ella la que no nos deja en paz.

Pero en la vida hay que ser justos. La historia está llena de mentiras y de verdades. Hay matices blancos y matices negros. También los hay en varios tonos de grises. Está la historia que grita y está aquella que susurra. Están los que dicen escribir la historia verdadera pero en su conciencia se sienten identificados con la historia dudosa. Están los que escriben la historia con convicciones ciegas y sordas, ésos que son el Sí o el No, los que no respetan otra historia. Están los que escriben lo que le dicen que tienen que escribir sin importarles qué. Y están los que están, por el simple hecho de estar, sin razonar ni cuestionar porqué están parados al margen de la historia que le trasmitieron de generación en generación.

Hoy, el Uruguay, este país chiquito e inofensivo, es noticia en todas partes del mundo. Resulta que un grupo de empresarios mantiene hace un buen tiempo, la misión de recuperar los restos del acorazado alemán Graf Spee hundido en diciembre de 1939 frente a las costas Uruguay. El barco de guerra alemán, buque insignia en la Alemania Nazi de aquellos tiempos, protagonizó la denominada “Batalla del Río de la Plata”. Allá por el 13 de diciembre de 1939 el buque Admiral Graf von Spee se enfrentó en combate con tres buques aliados (Exeter, Ajax y el Achilles) resultando seriamente averiado. Por tal motivo, su Capitán Hans Langsdorf toma la decisión de ingresar a puerto uruguayo. Uruguay por ser un país neutral (y bajo una influencia inglesa considerable) y basado en los tratados internacionales, le concede al buque una estadía de 72 horas. Un tiempo sumamente escaso para reparar todos los daños, por lo cual, el Capitán decide hundir el barco, previa autorización del propio Adolfo Hitler.

Sesenta y seis años después de aquel acontecimiento que paralizó a todo el Río de la Plata, se recupera un símbolo de aquel estandarte de la marina alemana, un águila de bronce la cual porta la cruz esvástica entre sus garras. Ésta águila no tiene igual en el mundo y se comenta que su valor puede llegar a superar los ocho millones de dólares. El estado uruguayo dice que el águila no se va del país porque el patrimonio no se vende. El empresario y su equipo de buzos dice todo lo contrario. Supuestamente, el águila ya está en venta. Pero el problema no es la parte comercial de este pedazo de historia.

El tema central, indignante realmente, es el cuestionamiento que se hizo por exhibir el águila al público, incluso, se pensó en cubrir la esvástica para no herir sensibilidades. Entendámonos, el águila en sí es inofensiva, a pesar de aquellos que con gran imaginación ven en una pelota de fútbol el rostro de Adolfo Hitler. Con todo respeto opino que, de haberse tomado esa postura, sería ir en contra de la historia. Pero hay algo más. ¿Porqué otras sociedades, otros pueblos, otras culturas pueden recordar en museos parte de la historia y reprochar con histeria la exposición de ésta pieza si forma parte de aquellos tiempos? ¿Se cuestionará por miedo, porque creen ejercer un poder absoluto de lo que se permite y de lo que no o porque indirectamente el odio no se apagó?

Pero, paralelamente se permiten ciertas muestras del horrendo pasado. Por ejemplo: Está permitido tener como pieza de museo (en el hangar del Centro Steven F. Udvar-Hazy cerca del Aeropuerto Internacional de Dulles, Virginia) al bombardero B-29 Enola Gay, avión en el cual se lazo la bomba atómica (Little Boy) sobre Hiroshima, la cual se estima mató en fracciones de segundos a 82.000 personas. También fue portada (septiembre del 2004) en casi todos los periódicos del mundo la muerte del Coronel Paul Tibbets, piloto a cargo de la misión que lanzó la bomba sobre Hiroshima. “El bombardero fue bautizado Enola Gay en honor a su madre”. Es sabido de las conmemoraciones que se hacen en el ex Campo de Concentración de Auschwitz (Polonia) como parte del museo al Holocausto Judío. Cada 6 de junio se celebra el éxito del desembarco de Normandía (Francia) donde perecieron soldados por cientos de miles. Pero también son símbolos de la tragedia (con menos propaganda) la Cúpula de Gembaku símbolo de la ciudad de Hiroshima la cual se encuentra en las mismas condiciones luego de aquel 6 de agosto de 1945. Incluso, el árbol de Guernica, ése Roble que soportó el descomunal bombardeo de la Luftwaffe el 26 de abril de 1937.

En fin, la historia se la puede recordar y ver en muchas partes del mundo. No por esto se debe censurar parte de la historial, menos por un símbolo. Además, a veces la historia se la recuerda por lo absurdo. Ejemplo de ello es la significativa (¿?) “ridícula” declaración de guerra que Uruguay le hizo a Alemania y Japón en febrero de 1945. Obviamente, todo inducido por tratados comerciales “a pactar” con los aliados. Seguramente hubiera sido todo lo contrario si Alemania ganaba la Guerra. Para agregar, el escritor Uki Goñi en su libro “La auténtica Odessa”, muestra otra parte de la historia. Goñi reconstruye en su libro información clasificada y oficial como por ejemplo: Que el Obispo de Rosario Antonio Caggiano (en la década del cuarenta) ofreció a la Argentina como refugio a criminales nazis. También, que el diplomático argentino Luis Irigoyen instalado en Berlín fue citado para entregarles a cien judíos argentinos, lo cual no fue aceptado. Entonces, ante la negativa, Eichmann los trasladó al campo de concentración Bergen-Belsen. Y la historia sigue, tanto como para asombrar, basta decir que se cree que Martin Bormann murió en Bariloche (Argentina) o que el propio Hitler vivió en la Patagonia argentina.

Sin dudas, 66 años no fueron suficientes. A la historia le faltan muchas pinceladas más de varios colores. Hay que aceptarla y vivir con ella. Hay que recordar para no olvidar, pero que la memoria del pasado no sea un obstáculo para seguir evolucionando. Y a pesar de todo, le pese a quién le pese, el águila volvió a vivir después de estar enterrada en el fondo del río. Lo esencial es aprender de la historia, la de hace 66 años o la de hace dos mil años, simplemente para que lo malo no se repita.

Marcelo Méndez Rocha

E-mail: mendez_rocha@yahoo.com