enero 04, 2008

Ponga un bobo en su terrorismo

Oliver Stone y las FARC

Estos multimillonarios guiris hay que ver lo que inventan para esparcirse y, de paso, ordenarnos a los que vivimos por debajo del paralelo cuarenta y pico que no podemos querer la democracia, porque entonces qué sería de sus vacaciones.

Si hay algo peor que un guiri que no se entera de nada en cuanto debe cambiar sus zapatos de pisar moqueta por unas botas Panama Jack es un guiri que encima pretende hacer como que se quiere enterar en cuanto viaja a países con mosquitera. Junto a la figura casi siempre respetable del hispanista (a la que quizás debiéramos llamar más bien exotiquista) procedente de los países anglosajones que viene a estudiar sobre el terreno otra cultura, está la exportación mucho menos respetable de esos señores que consideran que el resto del mundo no merece contaminarse con las instituciones legales y económicas de sus desarrollados y democráticos países que les permiten hacerse multimillonarios, porque entonces se les acabaría el decorado para sus turisteos de aventuras. El director de cine Oliver Stone, hijo de madre francesa pero el típico cebollino izquierdista de universidad norteamericana en su opinar y actuar, es desde luego de los segundos.

Es el clásico bo-bo norteamericano (bohemio y burgués), sólo que lo burgués lo guarda para cuando vuelve a su país y lo bohemio para todo lo que queda fuera. Siendo un guionista apreciable cuando opina de lo que le pilla más cerca, resulta sin embargo un director de cine con incapacidad manifiesta para hacer una película redonda (ninguna de ellas lo es) y con un trasfondo ideológico que (como ahora es a nosotros a los que nos pilla lejos) nos parece discutible, aunque no risible.

Pero cuando Oliver Stone se convierte en un guiri que deja al descubierto todas sus carencias culturales e intelectuales es al irse a Cuba a dejarse un bigotillo como el del anuncio de ambiente "hispano" de George Clooney y meterse en el coche apretrujado con Fidel Castro para hacerle a éste lo que las señoritas esquineras a los ocupantes del asiento trasero de las limusinas que las recogen.

Le ha cogido al parecer gusto a cantar las excelencias de todos los terroristas south of the border, como Hemingway se especializó en escribir de unos toros de los que jamás supo una palabra (como decía el inolvidable Fernán Gómez), y ahora se va a filmar la entrega de unos rehenes por parte de los narcobolivarianos de las FARC, desde el lado de los narcobolivarianos, claro, que qué buenos son que se han llevado a los rehenes de excursión.

En Comandante, la oda dedicada a Fidel por parte del director de Wall Street, uno tenía la vívida impresión de que Castro se sentía incómodo por el jabón de alhelí que le daba Stone, y se ponía un poco en aprietos él mismo, para que no se dijese. ¿A qué va a filmar Stone lo de los rehenes de las FARC? ¿A ayudar o a aconsejar que los vuelvan a secuestrar si ve a los terroristas colombianos demasiado tiernos y comprados por el Sistema? Estos multimillonarios guiris hay que ver lo que inventan para esparcirse y, de paso, ordenarnos a los que vivimos por debajo del paralelo cuarenta y pico que no podemos querer la democracia, porque entonces qué sería de sus vacaciones.


abarca@libertaddigital.tv

1 comentario:

airwolf dijo...

Una de las tristes y lamentables declaraciones que se mandó Oliver Stone ,fue de que las FARC eran un "ejercito de Pobres Campesinos" al estilo Zapata......omitiendo abierta y descaradamente el comportamiento terrorista de este grupo,que arrasa con aldeas habitandas por el pueblo que dicen ellos representar.

Saludos

Arwolf
http://comunismogenocida.blogspot.com